-20Finalmente, fue trasladada a la Aldea SOS de Santa Tecla junto con cinco
niños. Cuando estuvo en la Aldea conservó su nombre. Las personas que
trabajaban allí no le preguntaron qué había pasado con su familia, sino que le
dijeron que su familia había muerto, y la registraron nuevamente en la
Alcaldía con “datos inventados por el señor de las Aldeas”. Mientras estuvo
ahí no dieron a ningún niño o niña en adopción, ya que “la ética de Aldeas
e[ra] que no se da[ba]n niños en adopción”. Las señoras de la Cruz Roja
regresaron a las Aldeas a los dos meses para llevarse a la testigo y a los otros
niños, pero las señoras de las Aldeas no lo permitieron. Ahí tenía bienestar
material, pero siempre le hizo falta su familia. Tiempo después de haber
salido de Aldeas, en 1994 la testigo se reencontró con su familia, y se sintió
muy contenta porque creía que habían muerto.
No había declarado antes sobre estos hechos ante ningún tribunal ni
autoridad. Se vio impulsada a declarar ante la Corte Interamericana por la
necesidad y la esperanza de muchas personas de reencontrar a un familiar.
3.
Juan María Raimundo Cortina Garaígorta, sacerdote y director
de la Asociación Pro-Búsqueda
Es Licenciado en Humanidades Clásicas, Licenciado en Filosofía y Doctor en
Ingeniería, además dirige la Asociación Pro-Búsqueda. Llegó a El Salvador en
1955. En 1989, ante el homicidio de sus compañeros jesuitas, decidió
quedarse ayudando a las comunidades de Chalatenango.
De acuerdo con la experiencia de Pro-Búsqueda, durante el conflicto armado
en El Salvador existió un patrón sistemático de desaparición de niños y niñas
durante los operativos militares.
El caso de Ernestina y Erlinda cabe
perfectamente en el patrón general de desaparición de niños y niñas durante
el conflicto. La Fuerza Armada y las instituciones humanitarias que tenían a
los niños no hicieron nada por encontrar a los familiares de éstos, se los
llevaron a orfanatos y a cuarteles o los “vend[ían] en adopción”. Bastaba que
un juez declarara al niño en estado de abandono material y moral para que
autorizara la adopción. Estas adopciones estaban basadas en la mentira de la
orfandad y el abandono. En el extranjero han encontrado 126 niños “en once
países, tanto de América como de Europa”. Todos ellos se han nacionalizado
como ciudadanos del país en el que residen y casi todos no hablan su idioma
materno. Pro-Búsqueda le indica al joven reencontrado su identidad real, su
parentesco y su verdadero nombre, para que decida lo que quiere hacer.
Durante el conflicto armado era prácticamente imposible denunciar la
desaparición, debido a que los familiares de los desaparecidos no tenían
documentos, había retenes en las carreteras, y no tenían dinero.
Las
comunidades en las cuales trabajaba el testigo decidieron trabajar en la
búsqueda de los niños y niñas desaparecidos.
Ante los primeros
reencuentros, la gente empezó a buscarlos para contarles sobre otros niños
desaparecidos. En agosto de 1994 se creó la Asociación Pro-Búsqueda.
Hasta septiembre de 2004 habían logrado resolver 246 solicitudes de
búsqueda y les quedaba por resolver 475 casos. Conoce más de cuarenta
casos de niños que desaparecieron durante el conflicto armado que están en
casas de oficiales de la Fuerza Armada; era vox populi que en los cuarteles se
regalaban niños.