descreídos pueden volver cambiados" mediante las “oraciones y súplicas” por sus almas
de aquellas personas que siguen con vida60.
50.
De acuerdo con la tradición cultural de la comunidad indígena Wayuu (que viven
en el desierto de La Guajira, cerca de la frontera de Colombia y Venezuela), existen
tres etapas en el pase de la vida a la muerte y a la vida después de la muerte. La
primer etapa se lleva a cabo cuando uno muere y es enterrado; su espíritu se convierte
en “yoluja”. Al menos tres años después, se exhuman los huesos, se los recupera y se
los coloca en una tumba común; el muerto pierde por siempre su identidad y
desaparece el pesar de sus seres queridos y amigos. La muerte “definitiva” ocurre
cuando es finalmente olvidado. Pero su espíritu se convierte en lluvia ("wanülü") y
vuelve a la tierra61.
51.
Se puede mencionar otros ejemplos relacionados con este tema. En la región de
la Araucanía en Chile, por ejemplo, la comunidad mapuche también le atribuye una
importancia especial a los ritos fúnebres; para sus miembros, la ceremonia de la
sepultura es una “expresión de solidaridad de la comunidad"62. Desde el punto de vista
mapuche, “ la comunicación con los muertos es cultural, lógica, forma parte de la
cosmovisión y religión mapuche"63.
52.
A su vez, los mayas, aztecas y los incas creían en la vida post mortem. Para los
aztecas, la muerte formaba parte de la vida (ciclo de regeneración); para los incas, la
muerte no era más que el pase de esta vida a la otra vida. En la cultura maya, azteca e
inca, “vivir es morir y morir es vivir”; la vida post mortem no está condicionada por las
actitudes personales; es un ciclo continuo64. En las distintas culturas, el paso del tiempo
es visto como aquello que refleja la solidaridad entre las generaciones humanas que,
como las estaciones, se suceden entre ellas en el tiempo65.
53.
Recuerdo bien que, hace una década, durante el procedimiento contencioso
iniciado ante esta Corte en el caso Bámaca Velásquez vs. Guatemala (Fondo, 2000), se
distinguió una cuestión ante este Tribunal y ésta fue la relevancia central atribuida por
la cultura maya a una adecuada sepultura de los restos mortales de la víctima, lo que
revelaba los lazos que unen a los vivos con sus muertos. En esa ocasión, en mi Voto
Razonado en la Sentencia de la Corte del 25 de noviembre de 2000 en aquel caso
notable, sostuve que el género humano abarca no sólo los seres vivos - titulares de
los derechos humanos, - sino también los muertos con su legado espiritual. Vivimos
todos en el tiempo; de igual modo, las normas jurídicas son creadas, interpretadas y
60
. Cfr. Abdu'l-Bahá, Some Answered Questions (traducido del persa por L.C. Barney), Wilmette Ill.,
Bahá'í Publ. Trust, 2003 [reimpr.], pág. 232.
61
. Cfr. S. Harker, Wayuu - Cultura del Desierto Colombiano, Bogotá, Villegas Ed., 1998, pág. 182-183 y
cfr. pág. 184 - 186.
62
. P. Pérez-Sales, R. Bacic Herzfeld y T. Durán Pérez, Muerte y Desaparición Forzada en la Araucanía Una Aproximación Étnica, Santiago de Chile, Ed. Universidad Católica de Temuco, 1998 (reed.), pág. 171.
63
. Ibid., pág. 182.
64
. J.L. de León Azcárate, La Muerte y Su Imaginario..., op. cit. supra n. (41), pág. 187, 198 y 219.
65
. A.Y. Gurevitch, "El Tiempo como Problema de Historia Cultural", en Las Culturas y el Tiempo,
Salamanca/Paris, Ed. Sígueme/UNESCO, 1979, pág. 264.
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