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126. A su vez, la Convención Americana reconoce expresamente el derecho a la
integridad personal, bien jurídico cuya protección encierra la finalidad principal de la
prohibición imperativa de la tortura y penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Este Tribunal ha considerado de forma constante en su jurisprudencia que dicha
prohibición pertenece hoy día al dominio del ius cogens111. El derecho a la integridad
personal no puede ser suspendido bajo circunstancia alguna112.
127. La Corte ya ha establecido que “[la] infracción del derecho a la integridad física y
psíquica de las personas es una clase de violación que tiene diversas connotaciones de
grado y que abarca desde la tortura hasta otro tipo de vejámenes o tratos crueles,
inhumanos o degradantes cuyas secuelas físicas y psíquicas varían de intensidad según los
factores endógenos y exógenos que deberán ser demostrados en cada situación
concreta”113. Es decir, las características personales de una supuesta víctima de tortura o
tratos crueles, inhumanos o degradantes, deben ser tomadas en cuenta al momento de
determinar si la integridad personal fue vulnerada, ya que tales características pueden
cambiar la percepción de la realidad del individuo, y por ende, incrementar el sufrimiento y
el sentido de humillación cuando son sometidas a ciertos tratamientos.
2. El derecho al respeto a la dignidad y autonomía de las personas con discapacidad
mental y a una atención médica eficaz
128. Los Estados tienen el deber de asegurar una prestación de atención médica eficaz a
las personas con discapacidad mental114. La anterior obligación se traduce en el deber
estatal de asegurar el acceso de las personas a servicios de salud básicos; la promoción de
la salud mental; la prestación de servicios de esa naturaleza que sean lo menos
restrictivos posible, y la prevención de las discapacidades mentales 115.
111
Cfr. Caso Baldeón García, supra nota 4, párr. 117; Caso García Asto y Ramírez Rojas, supra nota 20,
párr. 222; Caso Fermín Ramírez. Sentencia de 20 de junio de 2005. Serie C No 126, párr. 117; Caso Caesar.
Sentencia de 11 de marzo de 2005. Serie C No. 123, párr. 59; Caso Lori Berenson Mejía, supra nota 24, párr.
100; Caso De la Cruz Flores. Sentencia de 18 de noviembre de 2004. Serie C No. 115, párr. 125; Caso Tibi.
Sentencia de 7 de septiembre de 2004. Serie C No. 114, párr. 143; Caso de los Hermanos Gómez Paquiyauri,
supra nota 108, párrs. 111 y 112; Caso Maritza Urrutia. Sentencia de 27 de noviembre de 2003. Serie C No. 103,
párrs. 89 y 92; Caso Bámaca Velásquez. Sentencia de 25 de noviembre de 2000, Serie C No. 70, párr. 154; y
Caso Cantoral Benavides. Sentencia de 18 de agosto de 2000. Serie C No. 69, párr. 95.
112
Cfr. artículos 5 y 27 de la Convención Americana. Ver en ese sentido, Caso de la Masacre Pueblo Bello,
supra nota 25, párr. 119; y Caso “Instituto de Reeducación del Menor”, supra nota 108, párr. 157.
113
Cfr. Caso Caesar, supra nota 111, párr. 69; y Caso Loayza Tamayo. Sentencia de 17 de septiembre de
1997. Serie C No. 33, párr. 57.
114
Cfr. Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y el Mejoramiento de la Atención de Salud
Mental, supra nota 32, principio 1; Organización Mundial de la Salud. División de Salud Mental y Prevención del
Abuso de Sustancias. Diez Principios Básicos de las Normas para la Atención de la Salud Mental, supra nota 37,
principio 2; Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidades.
Resolución No. 48/96 de la Asamblea General de la ONU, Documento A/48/49 (1993), art. 2; Declaración de los
Derechos del Retrasado Mental. Resolución de la Asamblea General de la ONU, Documento A/8429 (1971), art.
2; y Programa de Acción Mundial para los Impedidos. Resolución No. 37/52 de la Asamblea General de la ONU,
Documento A/37/51 (1982), párrs. 95 al 107.
115
Cfr. Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las
personas con Discapacidad, supra nota. 35, artículo III.2; y Organización Mundial de la Salud. División de Salud
Mental y Prevención del Abuso de Sustancias. Diez Principios Básicos de las Normas para la Atención de la Salud
Mental, supra nota 37, principios 1, 2 y 4.