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considera que se trata de un grupo que se desprendió de una comunidad
indígena “madre”, pero que reclama para sí una titulación separada e
independiente sobre tierras que no ha poseído en forma ancestral;
e)
en este caso no opera la prescripción adquisitiva ya que la Comunidad
Mayagna ejerció una posesión “precaria”;
f)
el proceso de titulación indígena de las comunidades de la Costa
Atlántica se caracteriza por ser complejo, debido a las siguientes
circunstancias: a) el fenómeno de proliferación de las comunidades indígenas,
como consecuencia de la desmembración de grupos de éstas; b) el fenómeno
de agrupación y reagrupación de comunidades indígenas tituladas y no
tituladas; c) el fenómeno del desplazamiento de las comunidades indígenas
para ocupar tierras que no son ancestrales; d) el fenómeno de comunidades
indígenas tituladas que reclaman tierras ancestrales como si nunca hubieran
sido tituladas, y e) grupos humanos que reclaman títulos indígenas sin haber
acreditado formalmente su condición de comunidad indígena conforme a la
ley;
g)
la extensión superficial de las tierras reclamadas por la Comunidad no
guarda proporción con el número de miembros de la Comunidad, por lo cual a
ésta no le asiste el derecho en los términos planteados en su reclamo. La
Comunidad Mayagna dice estar conformada por aproximadamente 600
personas e irracionalmente pretende el otorgamiento de una extensión de
alrededor de 150,000 hectáreas, pretensión que excede las necesidades de
subsistencia de sus miembros. La biodiversidad de la zona no justifica los
grandes desplazamientos para la caza y la pesca que parece ser un
argumento que está utilizando la Comunidad para acrecer la superficie que
está reclamando. Además, un censo de 1995 indica que el número de
miembros de la Comunidad es de 576 personas, de las cuales solamente un
43% son mayagnas;
h)
mediante las peticiones que la Comunidad Awas Tingni presentó a
autoridades incompetentes fue aumentando la superficie reclamada, lo cual
evidenció la mala fe de sus actuaciones y obstaculizó que se lograra “un
arreglo expedito”;
i)
la concesión forestal otorgada a la compañía SOLCARSA se limitó a
áreas consideradas como tierras nacionales. Desde que se inició el proceso de
titulación en la Costa Atlántica el Estado ha dejado “corredores” o “zonas de
bienes nacionales” entre las comunidades indígenas cuyas tierras ya han sido
tituladas. Las autoridades nacionales del MARENA otorgaron una concesión
forestal en una fracción de un área tenida como “corredor de tierras
nacionales”, y ninguna de las comunidades la impugnó “por estar conscientes
[de] que la misma recaía sobre una fracción del corredor de tierras nacionales
existente entre ellas”. Sin embargo, la Comunidad Mayagna reclama la
totalidad de la superficie;
j)
la concesión forestal otorgada a la empresa SOLCARSA no produjo
ningún daño a la Comunidad Mayagna y esta empresa no inició actividades de
explotación forestal derivadas de la concesión;
k)
el “Convenio de Aprovechamiento Forestal” suscrito por la Comunidad,
la empresa MADENSA y las autoridades del MARENA, “no constituye un
precedente válido que prejuzgue la legitimidad del reclamo de propiedad