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ME SOLTÓ EL HOMBRE Y ME SUELTA AL AIRE, YO ESCUCHO UN GRITO. NO ME HABÍA
DADO CUENTA QUE ERA YO DESGARRADOR, HORRIBLE, DE MUERTE.
SIENDO UN DOLOR HORROROSO, INDESCRIPTIBLE, SIENTO QUE BAILO Y PLUM, EL
MUNDO NEGRO NO SE QUE PASA.
NUEVAMENTE SIENTO AGUA, COMO ECHADA, INCLINADA, “DESPIERTA”, SIENTO QUE
TRATAN DE DESPERTARME. ME MIRAN EN SILENCIO, CUANDO ME MUEVO TENGO
LUCIDEZ. […]
EN UN MOMENTO ME SACAN Y SIENTO QUE MI CUERPO COMIENZA A CONVULSIONAR,
SIENTO UN FRÍO TERRIBLE O TEMBLOR, TODOS LOS HOMBRES EMPIEZAN A CORRER
ASUSTADOS, “¿QUÉ SE HACE CON ELLA?” “TE ESTÁS HACIENDO MALDITA”, “HAY QUE
LLEVARLA, ME LEVANTAN Y ME METEN A UN CARRO DESESPERADOS, ME DOY CUENTA
QUE ME METEN A UN HOSPITAL […]”
ERA UN HOSPITAL, ME MIETEN A UNA ESPECIE DE SALA, ME PONEN EN UNA ESPECIE
DE CAMILLA Y ELLOS ME SIGUEN Y ME METEN A UNA ESPECIE DE SALA Y ME DEJAN
SOLA.
ENTRA UN TIPO, ME QUITA LA VENDA Y VEO UN TECHO, SIENTO QUE ME METE SU
MANO EN MI VAGINA Y SE PEGABA A MI CAMILLA Y AL PARECER SE ESTABA
MASTURBANDO […] “NO PUEDO MÁS” NO ME HACE CASO. ME COJE MI MANO […].
ME ENTERÉ QUE MI FAMILIA, LA CRUZ ROJA ME BUSCABAN, ME NEGABAN, HA IDO A
DERECHOS HUMANOS. KEVIN (sic) DIO UNA ORDEN PARA QUE ME MOSTRARAN A MI
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FAMILIA, CUANDO MI MADRE ME VE SE DESMAYA; COMO ESTARÍA?
121.
Durante la audiencia sostenida en el 133º Período Ordinario de Sesiones de la CIDH,
la psicóloga Carmen Wurst de Landázuri emitió su peritaje psicológico sobre las condiciones de salud
de Gladys Carol Espinoza, así como los hechos de violencia que alega haber sido objeto en
instalaciones policiales. Dicho peritaje fue elaborado a raíz de cuatro sesiones de entrevistas durante el
año 2006, en el Penal de Máxima Seguridad de Mujeres de Chorrillos, donde la víctima se encontraba
recluida. Se transcribe a continuación extractos del peritaje de la Dra. Wurst, efectuado en base al
relato de la víctima:
Al llegar fue encapuchada, ahí fue la última vez que vio a Rafael, la trasladaron a un sótano, la
tiraron al suelo […] la trataron con insultos y la empezaron a “manosear”, luego la llevaron
cargada sobre los hombros de un hombre grande y fuerte, a quien le sentía la clavícula, ahí
empezó a escuchar bulla, olor a cigarro y alcohol. La tiraron al suelo, no sabía si Rafael se
encontraba ahí, escuchaba arengas y una orden: “contigo empezamos”, la llevaron por una
escalera, luego la tiran al suelo y empiezan a denudarla, ella se encontraba encapuchada, “tenía
miedo que los mire, me insultaban, me jalaban los senos, me metían la mano a la vagina, por el
ano, decenas de manos, después me amarraron como un tamal, hasta la punta del pie, me
golpeaban, sentía en el estómago los golpes, me decían tu marido se ha puesto valentón”.
La amenazaron contagiarla de sida. La metieron en un balde de agua,“siento que el agua se me
mete al cerebro, entonces siento que hay un túnel negro y me olvido, no sé si pasaron horas,
minutos, no siento mi cuerpo, solo siento a alguien que trata de empujar”.
Un hombre empieza a azotarle los pies, cuando ella mira esta escena, toma conciencia de lo que
está pasando, pero había dejado de sentir dolor, le parecía que no era su cuerpo, recuerda
haber pedido que la mataran. “[…]. El que tenía por la cintura (aquí su voz se quiebra) sentí
como una madera, estaba en el ano. Siento un grito espeluznante, era mi grito al aire”. Después
de esto, pierde la noción del tiempo, no tiene conciencia de cuantos días estuvo sin comer, ni
beber ni dormir, recuerda sus gritos, y el túnel negro, no recuerda cuantas veces la colgaron,
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Anexo 18. Certificado Médico Legal No. 003821-V, emitido por el Instituto de Medicina Legal tras evaluación a Gladys
Carol Espinoza realizada el 27 de enero y 9 de febrero de 2004, páginas 2 a 5. Las mayúsculas corresponden a la versión
original.