del ser humano, requiere que el derecho a la vida sea interpretado y aplicado de manera que sus
239
salvaguardas sean prácticas y efectivas (effet utile) .
184.
Tal como la Corte ha señalado repetidamente en su jurisprudencia, “el cumplimiento de
las obligaciones impuestas por el artículo 4 de la Convención Americana, relacionado con el artículo 1.1
de la misma, no sólo presupone que ninguna persona sea privada de su vida arbitrariamente (obligación
negativa), sino que además requiere, a la luz de su obligación de garantizar el pleno y libre ejercicio de
los derechos humanos, que los Estados adopten todas las medidas apropiadas para proteger y preservar
240
el derecho a la vida (obligación positiva) de quienes se encuentren bajo su jurisdicción” . Es por ello
que, en palabras de la Corte:
los Estados deben adoptar las medidas necesarias para crear un marco normativo adecuado que
disuada cualquier amenaza al derecho a la vida; establecer un sistema de justicia efectivo capaz
de investigar, castigar y dar reparación por la privación de la vida por parte de agentes estatales o
particulares; y salvaguardar el derecho a que no se impida el acceso a las condiciones que
garanticen una existencia digna. De manera especial los Estados deben vigilar que sus cuerpos de
seguridad, a quienes les está atribuido el uso legítimo de la fuerza, respeten el derecho a la vida
241
de quienes se encuentren bajo su jurisdicción .
185.
La Comisión considera necesario recordar en este punto los estándares internacionales
relevantes sobre el uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad estatales.
186.
La CIDH ha indicado que si bien el Estado tiene el derecho y la obligación de brindar
protección contra las amenazas y para ello puede utilizar la fuerza letal en ciertas situaciones, dicha
facultad debe estar restringida a cuando sea estrictamente necesario y proporcionado. Si no responde a
esos principios, el uso de la fuerza letal puede constituir una privación arbitraria de la vida o una
ejecución sumaria. Ello equivale a decir que el uso de la fuerza letal tiene necesariamente que estar
242
justificado por el derecho del Estado a proteger la seguridad de todos .
187.
La Comisión también ha señalado que el uso de la fuerza puede estar justificado, por
ejemplo, en la defensa propia o en la necesidad de neutralizar o desarmar a los individuos involucrados
en un enfrentamiento armado. Sin embargo, si una persona pierde la vida como consecuencia del uso de
la fuerza en forma excesiva o desproporcionada por parte de los funcionarios encargados de hacer
243
cumplir la ley, ese hecho equivaldrá a una privación arbitraria de la vida .
188.
Al respecto, la Corte ha establecido que el uso de la fuerza debe estar definido por la
excepcionalidad, y debe ser planeado y limitado proporcionalmente por las autoridades. En este sentido,
el Tribunal ha estimado que sólo podrá hacerse uso de la fuerza o de instrumentos de coerción cuando
244
se hayan agotado y hayan fracasado todos los demás medios de control .
239
Corte IDH. Caso Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de
2007. Serie C No. 166. Párr. 79; Corte I.D.H., Caso Baldeón García. Sentencia de 6 de abril de 2006. Serie C No. 147. Párr. 83.
240
Corte IDH. Caso Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de
2007. Serie C No. 166. Párr. 80; Corte I.D.H., Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros). Sentencia de 19 de
noviembre de 1999. Serie C No. 63. Párr. 144.
241
Corte IDH. Caso Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de
2007. Serie C No. 166. Párr. 81; Corte I.D.H., Caso Montero Aranguren y otros (Retén de Catia). Sentencia de 5 de julio de 2006.
Serie C No. 150. Párr. 66.
242
CIDH. Informe sobre Terrorismo y Derechos Humanos. Párr. 88.
243
CIDH. Caso 10.559. Chumbivilcas vs. Perú. Informe 1/96. 1 de marzo de 1996; CIDH. Caso 11.291. Carandiru v.
Brasil. Informe 34/00. 13 de abril de 2000. Párrs. 63, 67, 91.
244
67.
Corte IDH. Caso Montero Aranguren y otros (Retén de Catia), Sentencia de 5 de julio de 2006. Serie C No. 150. Párr.