11
machetas; que la hora en que encontró la patrulla militar serían las cinco y media de
la tarde; que no intentó conversar con Caballero Delgado; que no ha rendido
declaración anteriormente; que antes había visto a Rosa Delia Valderrama pero no
sabía su nombre; que de la casa de su madre a la de la señora Valderrama hay tres
horas de camino a pie y de la de ésta al sitio donde encontró la patrulla militar hay
como diez minutos; que Caballero Delgado tenía bigotes, pelo liso, era alto pero no
mucho, cuerpo regular; que no ha comentado lo ocurrido con nadie, salvo con la
señora Valderrama; que la mujer estaba amarrada pero Caballero Delgado no y éste
estaba de pie recostado en un árbol de mango; que la mujer tenía cabello lacio,
corte redondo, ojos negros, un poco baja, como de veinte años, y la reconoció por el
cabello y la había visto en su casa el domingo; que no denunció a ninguna autoridad
lo que había visto porque tenía miedo; que aclara que no había declarado antes ante
la Corte, pero sí en el proceso interno colombiano y coincide con lo que ha dicho;
que no ha recibido amenazas pero sí el resto de la familia y que por el comentario de
los vecinos es que sabe que a Caballero Delgado le habían dado muerte.
37.
El testigo Ricardo Vargas López dijo que es miembro del Cuerpo Técnico de
Investigación de la Fiscalía General de la Nación; que se retiró de la Policía con el
rango de Capitán y luego ingresó en el Cuerpo Técnico de Investigación Criminal en
Bucaramanga; que su superior, el doctor Víctor Enrique Navarro Jiménez,
Subdirector Nacional de Investigación Criminal llegó a Bucaramanga para investigar
el caso de Caballero Delgado y María del Carmen Santana a finales de enero de 1992
y lo eligió a él como colaborador; que se trasladaron a la zona de San Alberto y
recibieron declaraciones de cinco o seis personas, entre ellas Carmen Belén Aparicio,
Rosa Delia Valderrama y Javier Páez, quienes afirmaron que miembros del Ejército
habían capturado a Isidro Caballero Delgado y a María del Carmen Santana; que
esos testigos no vacilaron en decir que los autores habían sido miembros del
Ejército; que el doctor Navarro regresó a Bogotá y le encomendó el resto de la
investigación; que Javier Páez sindicaba a dos personas, Gonzalo Arias Alturo y
Gonzalo Pinzón Fontecha, como parte del grupo que lo capturó; que trató de localizar
a esas dos personas y supo que Pinzón Fontecha había muerto pero localizó a Arias
Alturo y éste le relató, después que el interrogador se había comprometido a no
hacer ninguna grabación ni tomar notas escritas, que él y Pinzón Fontecha prestaron
servicio en el Ejército, luego se retiraron pero continuaron colaborando y
esporádicamente hicieron patrullajes con grupos del Ejército; que estaban
patrullando con tres miembros del Ejército en la zona de Guaduas cuando otra
patrulla trajo a dos maestros detenidos a los que habían eliminado a tiros de pistola,
los enterraron en una fosa común y habían tenido que partir los cuerpos, y que
habían participado un teniente, un sargento, un cabo y los dos civiles. Continuó
diciendo el declarante que tuvo más de tres entrevistas con Arias Alturo para
convencerlo de que no lo iba a comprometer e hizo dos informes dirigidos al doctor
Navarro; que por su experiencia como profesional investigador no le cabe duda sobre
lo que le dijo Arias Alturo; que el doctor Navarro le dijo que ofreciera una suma de
dinero a Arias Alturo para que hiciera una declaración formal pero éste se negó y
estaba reticente y ya no quería entrevistarse con él; que el año anterior fue citado a
la Procuraduría General de la Nación y allí expresó lo mismo que estaba expresando
ahora; que en la entrevista con la señora Rosa Delia Valderrama ésta le dijo que una
patrulla del Ejército había capturado al profesor y su acompañante y él le dio
credibilidad; que a la señora Valderrama le tomaron declaración escrita pero no
recuerda si también a Javier Páez; que él, por su experiencia en el manejo de
informantes, creyó a Arias Alturo, porque coincide con la versión de Javier Páez, hizo
una descripción exacta del sitio y declaró sin presiones y de manera espontánea; que
una de las razones para ofrecer dinero a Arias Alturo era para encontrar los