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creada en 1990; que en ese caso no se ha pasado de la etapa de la indagación, es
decir que no hay nadie sindicado; que a fines del año pasado se designó un agente
especial del Ministerio para ese proceso en la Fiscalía Regional en Barranquilla; que
en once años, de 1983 a 1994, hubo 1947 desapariciones forzadas atribuidas a
funcionarios públicos y cerca de 1650 no han podido ser resueltas; que alcanzó su
pico en los años 1988, 1989 y 1990; que en los últimos meses ha habido un
reconocimiento de la gravedad de la crisis de los derechos humanos y que todavía no
ha sido aprobado un proyecto de ley sobre la desaparición de personas.
45.
El testigo Luis Alberto Restrepo Moreno dijo que fue jesuita y que en la
actualidad es Investigador en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones
Internacionales de la Universidad Nacional; que en Colombia no ha existido política
contra los derechos humanos ni interferencia en la administración de justicia; que
desde un punto estrictamente jurídico los únicos violadores de los derechos humanos
son los agentes del Estado, pero él cree que deben estimarse como tales todos los
actores políticos armados y desde luego las guerrillas; que hay muchas dificultades
para el ejercicio de la justicia en Colombia; y que de 1978 a 1982 el Gobierno le dio
un poco mano libre a las fuerzas militares y no hubo precaución para impedir
violaciones a los derechos humanos.
46.
El testigo, General Juan Salcedo Lora, dijo que es Inspector General del
Ejército; que la subversión creció considerablemente en el Departamento de El Cesar
a partir de 1987; que los grupos paramilitares dicen ayudar al Gobierno pero
realmente causan problemas muy serios; que un área donde hay situaciones de
conflicto muy graves tiene su centro en San Alberto; que diecinueve días antes de la
desaparición de Caballero Delgado hubo una masacre contra un grupo de jueces,
investigadores y funcionarios de la justicia y la guerrilla comete toda clase de
atrocidades; que el M-19, al haberse sometido a la ley, obtuvo escaños en los
consejos, en la Cámara y en el Senado, su jefe ocupa la Alcaldía de la capital de uno
de los Departamentos y miembros de él han sido enviados en misiones diplomáticas;
que la guerrilla quita los uniformes a los soldados que son muertos y ha habido casos
en que los oficiales confunden a la guerrilla con sus propias tropas; que la guerrilla
se ha lanzado al narcotráfico para su financiamiento; que el Gobierno ha tratado de
proteger los derechos humanos instruyendo a las Fuerzas Armadas, creando
instituciones nuevas y reformando el Código Penal; que con el caso Caballero
Delgado sólo ha tenido relación en cuanto al acopio de documentos, que la
investigación ha sido muy difícil y los investigadores han corrido muchos peligros y
ese caso está en manos de la Procuraduría y de la justicia ordinaria; que ha ofrecido
toda cooperación para la exhumación de los cadáveres si se logran localizar; que la
Procuraduría inició seis investigaciones el 27 de febrero por orden del Comando de la
Quinta Brigada; que desde 1986 ó 1987 se había prohibido que hubiera sitios de
reclusión para detenidos civiles en los cuarteles; que en San Alberto hay grupos
paramilitares y en esa zona ha habido algún crimen cometido por el Ejército; que las
fuerzas especiales son organizaciones militares con entrenamiento en técnicas
contraguerrillas, son uniformados y no pueden operar vestidos de civil; que ha
habido casos de corrupción en la Fuerza Pública y han sido procesados; que a
mediados de los 80 tenían el Reglamento del Régimen Disciplinario y el Código Penal
Militar y no hay violación de los derechos humanos que no esté comprendida en
ellos; que en la investigación del caso Caballero Delgado aparecen testigos que
sindican a personas que después resultan inocentes y hay testigos que desaparecen
y no acuden a la cita; que el Capitán Héctor Alirio Forero fue retirado del servicio por
sentencia disciplinaria y que las Fuerzas Militares tienen cerca de 200.000 hombres y
la Policía 115.000.