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niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos). Es, pues, atemporal, en más de un sentido. Retrata
la extrema fragilidad de la condición humana.
14.
En el presente caso, como en tantos otros, el sentimiento de la tragedia ha invadido y se
ha instalado en las vidas de los sobrevivientes. Sólo quien ha experimentado la tragedia sabe lo
que ésto significa. Y, a lo largo de los siglos (del siglo V a.C. al siglo XXI), tal sentimiento ha
marcado presencia en las más distintas formas del pensamiento humano. Se ha observado que
el sentimiento de la tragedia
"envahit la littérature et la philosophie, il infeste le subconscient. (...) La tragédie,
c'est le récit d'une expiation (...). La figure tragique représente l'expiation du
péché originel, (...) le péché d'être né. (...) Si vraiment une culpabilité pèse sur
nous, (...) si vraiment il n'y a point de rédemption, alors ce n'est pas la mort,
c'est la vie qui est
l'expiation"12.
15.
En la materia propia de la tragedia griega se identifica, en especial, el pensamiento
jurídico todavía no determinado y en elaboración, sumado al encuentro entre los actos humanos
y los designios de las potencias divinas, también conocido como destino13. A pesar de no tener
autonomía ni control sobre su propia vida, el individuo ya se afirmaba - en el siglo V a.C., la era
de las tragedias clásicas, - como sujeto del Derecho14.
16.
En medio de la violencia retratada en las tragedias del siglo V a.C., sobresalía la
preocupación por el derecho y la justicia, precisamente para poner fin a la violencia. El mensaje
es claro, y sigue siendo actual, en este inicio del siglo XXI: hay que rechazar la violencia y la
tiranía, y hay que practicar la justicia15 (cf. infra). Es propio de la condición humana, - advertía
Sófocles en su Filoctetes, - estar "siempre sujeto a la amenaza y al peligro"16. La extrema
vulnerabilidad y la ineluctable fragilidad de los seres humanos deben despertar en todos el
sentimiento de solidaridad17.
II. De la Fragilidad a la Solidaridad Humana.
12
. J.-M. Domenach, Le retour du tragique, Paris, Éd. du Seuil, 1967, p. 279.
13
. J.-P. Vernant e P. Vidal-Naquet, Mito e Tragédia na Grécia Antiga, São Paulo, Edit. Perspectiva, 1999, pp. 3-4, 21 y
47.
14
. Ibid., p. 51.
. J. De Romilly, La Grèce antique contre la violence, Paris, Éd. de Fallois, 2000, pp. 18-19, 25, 33, 50-51, 55, 63-64,
74-75 y 161-163; y cf. S. Goldhill, Reading Greek Tragedy, Cambridge, University Press, 1999 [reprint], pp. 28-31, 34,
37 y 39-40.
15
. Verso 503. - En una línea similar de reflexión, Eurípides, a su vez, confesaba, en su Hipólito, no saber a quién, "entre
los mortales", poder llamar de "feliz" (verso 981); y, también en un tono de alerta, agregaba que "dolorosa es la vida de
los mortales y jamás cesan sus sufrimientos" (verso 190).
16
17
. J. De Romilly, La Grèce antique..., op. cit. supra n. (15), pp. 61-62 y 115-116.