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haber sido calibre .30 o .38. La Policía Nacional usaba, en esa época, el
revólver .38 especial. El disparo se habría producido desde una distancia de
cinco a seis metros de la víctima. Declaró que el estudio y el análisis de la
ojiva podrían determinar el arma utilizada.
Preguntado sobre el
procedimiento seguido en Guatemala en casos como el presente, en el cual se
identificara que la ojiva pertenecía al arma de un policía, declaró que, de
acuerdo con las leyes, la autoridad judicial dispondría la detención de la
persona sospechosa.
Señaló que entrevistó a tres menores que se encontraban en la escena del
crimen, así como a una señora que atendía una caseta de comida. Sin
embargo, nadie pudo identificar al fallecido y nadie informó haber visto
directamente al autor del hecho. En ese momento, concluyó que entre los
niños mismos pudo haber ocurrido algún suceso que condujera al crimen.
Agregó que las personas que continuaron la investigación con base en el
informe rendido por él no le informaron sobre sus posteriores hallazgos u
observaciones.
g.
Testimonio de Delfino Hernández García,
Gabinete de Identificación de la Policía Nacional
ex
técnico
del
Declaró que era, en los años 1990 y 1991, técnico del Gabinete de
Identificación de la Policía Nacional.
El 26 de junio de 1990, pasada la media noche, él y un fotógrafo se
constituyeron en el lugar del homicidio de Anstraum Aman Villagrán Morales.
Su tarea fue recabar datos relacionados con la identificación de la persona y
ficharla. Cuando llegó a la escena del crimen tomó huellas digitales del
cadáver y recibió una ojiva de bala de revólver de manos del juez.
Manifestó que fue llamado en una ocasión a declarar ante un tribunal.
h.
Testimonio de Roberto Marroquín Urbina, ex jefe de la Sección
de Menores de la Policía Nacional
Declaró que su función, cuando era Jefe de la Sección de Menores de la
Policía Nacional, era investigar tanto abusos contra menores como
transgresiones cometidas por éstos. El inició la investigación del caso de los
Bosques de San Nicolás. En el marco de estas actuaciones, entrevistó a María
Eugenia Rodríguez, quien era “niña de la calle” y relató haber sido
secuestrada junto con otros “niños de la calle” días antes del secuestro de los
cuatro jóvenes cuyos cuerpos fueron encontrados en los Bosques de San
Nicolás. María Eugenia Rodríguez describió una serie de lugares y también de
personas. Para corroborar estos dichos, afirmó que se visitaron los lugares y
se interrogó a varias personas mencionadas por la menor de referencia, pero
no se pudo corroborar su versión y, por ello, descartó la veracidad de la
misma.
Posteriormente, delegó la investigación a los investigadores
subalternos, señores Ayende Anselmo Ardiano Paz y Edgar Alberto Mayorga
Mazariegos.
También estuvo a cargo de las investigaciones del caso de Anstraum Aman
Villagrán Morales y declaró que dos testigos, una madre y su hija que se