16 terror y la desconfianza en la población son los rasgos esenciales de este período13. 39. La Comisión de la Verdad estableció que las operaciones militares contra insurgentes afectaron a la población civil no combatiente con un elevado costo en vidas y desplazados. De acuerdo a dicha Comisión, “[l]as denuncias en forma coincidente indican que esta violencia se originó en una concepción política que había hecho sinónimos los conceptos de opositor político, subversivo y enemigo (…) ejemplifican estas circunstancias de las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y asesinatos de opositores políticos (…) la contrainsurgencia, en su forma más extrema, encontraba expresión en un extendido concepto: ”quitarle agua al pez”. (…) alrededor del 50% del total de las denuncias analizadas, sucedieron durante los dos primeros años, 1980 y 1981; más del 20% ocurrieron en los siguientes dos años, 1982 y 1983. Es decir, en los primeros 4 años de la década se concentró más del 75% de los graves hechos de violencia denunciados ante la Comisión de la Verdad (…) el 95% de las denuncias registradas ocurrieron en zonas rurales”14. 40. Como panorama general la Comisión de la Verdad estableció que “registró más de 22.000 denuncias de graves hechos de violencia ocurridos en El Salvador (…) mas de un 60% del total corresponden a ejecuciones extrajudiciales; más del 25% a desapariciones forzadas; y más del 20% a actos de tortura. Las testimoniales atribuyeron casi 85% de los casos a agentes del Estado, a grupos paramilitares aliados con éstos y a los escuadrones de la muerte. Los efectivos de la Fuerza Armada fueron acusados en casi 60% de las denuncias; los miembros de los cuerpos de seguridad en aproximadamente 25% (…) las denuncias registradas responsabilizaron aproximadamente en el 5% de los casos al FMLN”15. 41. Específicamente, respecto del año 1981 – en el que ocurrieron los hechos del presente caso – la Comisión de la Verdad estableció que las ejecuciones judiciales continuaron, aumentando las de carácter masivo en las zonas rurales16. Según la Comisión de la Verdad: “los recursos que se aportan en forma creciente son destinados a entrenar, modernizar y expandir el número de efectivos de la Fuerza Armada. Además se comienzan a crear los Batallones de Infantería de Reacción Inmediata” dentro de los cuales se encuentra el Batallón Atlacatl, creado en marzo de 1981 y “especializado en la lucha-antiguerrillera”17. 42. Con relación a este Batallón, varios informes dan cuenta de que la mayoría de sus mil miembros fueron entrenados en bases militares de Estados Unidos “en un primer esfuerzo por reorganizar las fuerzas armadas salvadoreñas para realizar una guerra de contrainsurgencia a todo nivel”18. Sobre el vínculo de este Batallón con asesinatos masivos en esta época del conflicto armado, cabe mencionar las declaraciones de su Comandante en 13 Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador, De la locura a la Esperanza. Referido por la CIDH en: Informe 37/00. Caso 11.481. Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez. El Salvador. 13 de abril de 2000 14 Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador, De la locura a la esperanza. 15 Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador, De la locura a la esperanza (la guerra de 12 años en El Salvador), pág. 41. La Comisión aclara que estas denuncias no representan la totalidad de los hechos de violencia, debido a que sólo alcanzó a recibir en su período de tres meses una muestra significativa de los testimonios. 16 Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador, De la locura a la esperanza. 17 Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador, De la locura a la esperanza. 18 Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a propósito de la masacre del El Mozote. Número 451 de 7 de noviembre de 1990; y Americas Watch. La masacre en El Mozote: La necesidad de recordar. 4 de marzo de 1992. (Anexo al escrito de los peticionarios de 24 de abril de 1992).

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