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131. Reyna de Jesús Escobar Rodríguez consideró que la desaparición de su
esposo la afectó profundamente. “La incertidumbre de no saber de él, la desesperación de
ver a sus hijos, de no poder dar lo necesario a sus hijos, las pobrezas, todo lo que
pasamos… yo creo que es algo terrible”, explicó Reyna, quien además recordó que tuvo que
abandonar su casa y sus hijos e irse a la ciudad de Guatemala para escapar del asedio al que
era sometido su hogar. “Yo ya no podía trabajar en ningún lado […] No podía enseñarme
entre los demás por temor a ser aprehendida […] No tenía para inscribir [a mis hijos] a la
escuela, no tenía para comprarles lápices y un cuaderno. Entonces, los maestros de la
Escuela, como me conocían […] les regalaban los cuadernos a mis hijos para que puedan
estudiar. Mis hijos hasta llegaron a comer hasta tortilla que le regalaba la gente para
animalitos, tortilla con moho… Yo me sentía muy impotente como madre, no sabía qué
hacer, no tenía un trabajo fijo, no tenía un ingreso. Mis hijos me llamaban y me decían:
‘Mamá, te queremos ver’, y yo tampoco los podía ver; […]. Eso creó muchos resentimientos
con mis hijos, porque ellos como eran chiquitos creían que yo no los quería, que su padre
tampoco los quería, que los había abandonado”. Con el tiempo, Reyna de Jesús logró reunir
a sus hijos, pero tuvo que hacerlo en etapas, por lo que eso generó que los hermanos se
separasen. Sus hijos tuvieron que ir a la escuela nocturna, ya que los ingresos de Reyna de
Jesús, como modista, no alcanzaban para permitir que estudiaran sin trabajar131.
132. Luego de la aparición del Diario Militar, la esposa de la víctima, Reyna de
Jesús, fue a Guatemala para realizar averiguaciones. Ella tenía la esperanza de que su
esposo estuviera vivo, ya que las últimas noticias que había recibido de él era que se estaba
escapando de las fuerzas de seguridad estatales cuando se refugió en la ciudad de Jalapa.
Pero en el GAM le informaron que en la ficha de su esposo figuraba el código ‘300’, que
significaría que fue asesinado. “Ahí fue cuando yo descubrí que él ya no estaba con
nosotros. […] Yo no lo podía creer al principio, porque yo me hacía la idea de que él estaba
vivo, y de que algún día iba a regresar”, recordó132.
133. Reyna de Jesús explicó que sus hijos no pudieron alcanzar sus sueños de ser
profesionales. “Sus deseos fueron frustrados, porque a la fecha no pudimos salir adelante.
Esto nos marcó de por vida”, consideró. Estimó que si su esposo no hubiera sido detenido,
ella podría haber sido abogada, como siempre soñó, y sus hijos podrían haber ido a la
Universidad. Por el contrario, los dos hijos mayores de Reyna de Jesús y José Porfirio
Hernández Bonilla tuvieron que trabajar desde pequeños. El menor Juan Carlos Hernández
Bonilla, pudo terminar el colegio secundario133.
134. Reyna de Jesús cree que “hay algo dentro del corazón [de sus hijos] que no
está bien” como consecuencia del trauma padecido. Recordó cómo su hijo mayor tiene
temor de salir de la casa, y no quería que su madre haga la denuncia de la desaparición de
su esposo ante FAMDEGUA134. Sin embargo, su madre avanzó de todas formas. “Como ser
humano y como familia merecemos saber qué pasó con él, dónde está”, recordó.
135. Debido al clima represivo de la época, los familiares no accionaron ante los
tribunales de justicia por temor a represalias. Su esposa manifestó, además, que creyó que
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Escrito de los peticionarios recibido el 23 de marzo de 2009. Declaración de Reyna de Jesús Escobar
Rodríguez, del 28 de marzo de 2008.
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Escrito de los peticionarios recibido el 23 de marzo de 2009. Declaración de Reyna de Jesús Escobar
Rodríguez, del 28 de marzo de 2008.
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Escrito de los peticionarios recibido el 23 de marzo de 2009. Declaración de Reyna de Jesús Escobar
Rodríguez, del 28 de marzo de 2008.
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Escrito de los peticionarios recibido el 23 de marzo de 2009. Declaración de Reyna de Jesús Escobar
Rodríguez, del 28 de marzo de 2008.