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averiguar dónde estaba el cuerpo de su padre para poder llevarle flores96. Consideró,
además, que la desaparición forzada de Orencio afectó a sus hijos particularmente, tanto a
nivel económico como psicológico e informó que la esposa de la de su hermano debió
exiliarse en México luego de la desaparición de su esposo97.
112. Iris Carolina Sosa Pérez, hija de Sosa Calderón, manifestó que la aparición
del Diario Militar le causó mucho dolor. “El saber que mi padre resistió tanto tiempo vivo,
tres meses con doce días torturado [y] el pensar qué tipo de torturas le hicieron me angustia
enormemente”, recordó98. Asimismo, Merlín, hija de Sosa Calderón, le dijo a su hermana Iris
que lo que más dolor le causa es no haber podido estar junto a su padre para consolarlo. “Le
provocaba mucha tristeza pensar que lo último que mi padre escuchó era la voz de sus
torturadores”99. Iris Carolina declaró que luego de la desaparición de su padre desarrolló una
depresión progresiva que se fue agudizando con el paso del tiempo e incluyó dos intentos de
suicidio, en octubre de 2003 y febrero de 2004. Relacionó su enfermedad y estos hechos
con la culpa de no haber podido hacer algo más por su padre; la tristeza de no saber dónde
está y la impotencia que le genera la falta de justicia100.
113. La familia de la víctima denunció la desaparición ante los medios
comunicación y realizó diligencias en morgues de todo el país y en los cementerios de
municipios de Chimaltenango101. De la misma manera, el ex Rector de la USAC emitió
comunicado de prensa en relación con la desaparición de la víctima reclamando por
aparición con vida102.
de
los
un
su
114. Los familiares denunciaron el caso ante la organización no gubernamental
Comisión de los Derechos Humanos de Guatemala103 y en noviembre de 1983, se
entrevistaron con el dictador General Humberto Mejía Víctores, sin obtener resultados
concretos104. El 6 de agosto de 1984 los familiares interpusieron una denuncia penal ante la
Policía Nacional, que se tramitó ante el Juzgado de Primera Instancia del departamento de
Chimaltenango, sin que se obtuviera información sobre el paradero de la víctima105. El mismo
96
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-G. Declaración de Laurenta Marina
Sosa Calderón del 18 de octubre de 2004.
97
Escrito de los peticionarios recibido el 23 de marzo de 2009. Declaración de Laurenta Marina Sosa
Calderón del 24 de marzo de 2008.
98
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-H. Declaración de Iris Carolina Sosa
Pérez del 21 de octubre de 2004.
99
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-H. Declaración de Iris Carolina Sosa
Pérez del 21 de octubre de 2004.
100
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-H. Declaración de Iris Carolina Sosa
Pérez del 21 de octubre de 2004.
101
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-G. Declaración de Laurenta Marina
Sosa Calderón del 18 de octubre de 2004.
102
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-K. Comunicado No. 324/83 de la
USAC, titulado “El Rector expresa preocupacion por los secuestros de dos médicos y la desaparición de una
estudiante de farmacia” del 2 de noviembre de 1983.
103
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-L. Nota dirigida a la Comisión de los
Derechos Humanos de Guatemala de febrero de 1984.
104
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-G. Declaración de Laurenta Marina
Sosa Calderón del 18 de octubre de 2004.
105
Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXVI-LL. Constancia librada por el Juzgado
de Primera Instancia del Departamento de Chimaltenango de 25 de junio de 1985.