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214. Luz Haydeé Méndez Calderón tenía 35 años y dos hijos. Estudió en la
facultad de humanidades de la USAC y estaba involucrada en actividades políticas259.
215. El 8 de marzo de 1984, sus hijos llegaron a su casa ubicada en la 3ª Avenida
22-16 zona 19, Colonia San Francisco, ciudad de Guatemala, donde vieron dos autos, una
panel blanca y un volvo azul, con gente en su interior. Al entrar a la casa, los niños
identificaron a un grupo de desconocidos que se encontraban en el interior de la vivienda:
eran diez militares vestidos de soldados y un oficial con insignias que lo distinguía de los
demás. Los niños fueron interrogados y encerrados en uno de los cuartos, mientras que en
otro cuarto estaba encerrada su madre. Posteriormente, uno de los soldados ingresó donde
estaban encerrados los hijos de Luz Haydeé y se llevó al niño260.
216. La hija de Luz Haydeé Méndez Calderón, Wendy Santizo Méndez–que en ese
entonces tenía nueve años- relata cómo fue torturada y violada el día que secuestraron a su
madre: “El soldado que se quedó en el cuarto conmigo cerró la puerta y cuando se volteó
me tiró sobre la cama de mis padres bruscamente y estando allí se tiró encima mío, no sé
cuanto duro exactamente, pero lo único que recuerdo es un dolor grande entre las piernas y
lo miraba encima mío, podía sentir su olor penetrante, volví mi cabeza para no verlo y traté
de no pensar en eso mientras se calmaba el dolor que sentía, me concentré en las monedas
que estaban en la cama, me acuerdo que se movía y era como si yo me hubiera ido a otro
mundo, me parecía como un mar…”261.
217. Posteriormente, los agentes de las fuerzas de seguridad pusieron a los niños
contra la pared, apuntándolos con sus metralletas. Allí le dijeron a su hermano que “tenía
que hablar” porque si no matarían a su hermana, para lo cual contaban hasta tres en una
especie de simulacro de fusilamiento. Esta situación se repitió en más de una oportunidad262.
218. Cuando los agentes le dieron un “culatazo” al niño, Luz Haydeé salió al patio
gritando que dejen en paz a sus hijos: Wendy recordó que se encontraba irreconocible por
los golpes que tenía en el rostro263. Todos ingresaron nuevamente a la casa y los niños
fueron obligados a presenciar cómo con una pinza le sacaban las uñas de las manos a su
madre. Posteriormente, le pusieron una capucha y la metieron en uno de esos carros. Los
agentes los obligaron a comer una banana y comenzaron a sentir dolor de cabeza y sueño.
Fueron introducidos en otro carro264.
219. Wendy Santizo recuerda que “dos hombres me ponían como unos aparatos
eléctricos que me hacían saltar y me abrían el ojo cuando ya no reaccionaba y otro hombre
me examinaba, era como un médico, éste decía que no ya no siguieran que no iba a soportar
[…] Otra cosa que se me viene a la memoria es que cuando me ponían electricidad mi
cuerpo se ladeaba para un costado y decían que cuando se iba para ese lado activaba una
máquina que le causaba electricidad a mi madre y viceversa. También recuerdo que alguien
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Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXXVI-A. Declaración de Wendy Santizo
Méndez del 3 de noviembre de 2004.
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Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXXVI-A. Declaración de Wendy Santizo
Méndez del 3 de noviembre de 2004.
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Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXXVI-A. Declaración de Wendy Santizo
Méndez del 3 de noviembre de 2004.
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Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXXVI-A. Declaración de Wendy Santizo
Méndez del 3 de noviembre de 2004.
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Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXXVI-A. Declaración de Wendy Santizo
Méndez del 3 de noviembre de 2004.
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Petición inicial recibida el 9 de diciembre de 2005. Anexo XXXVI-A. Declaración de Wendy Santizo
Méndez del 3 de noviembre de 2004.