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esencial de la humanidad: la sustitución de los fines por los medios" 64.
76.
que
En el mismo ensayo luminoso, Simone Weil insistía en su advertencia en el sentido de
"Nada más fácil que difundir un mito cualquiera a través de una población. No hay que
extrañarse, pues, de la aparición sin precedente en la historia, de regímenes 'totalitarios'. (...) Allí
donde las opiniones irracionales sustituyen a las ideas, la fuerza lo puede todo. (...) Siempre que los
oprimidos han querido constituir agrupaciones capaces de ejercer una influencia real, estas
agrupaciones (...) han reproducido en su seno las taras del régimen que pretendían reformar o
abatir, a saber, la organización burocrática, la inversión de la relación entre los medios y los fines,
el desprecio del individuo, la separación entre el pensamiento y la acción, el carácter mecánico del
pensamiento mismo, la utilización del embrutecimiento y de la mentira como medios de
propaganda, (...) una civilización que descansa en la rivalidad, en la lucha, en la guerra" 65.
77.
Las reflexiones de 1934 de esta mujer admirablemente lúcida, Simone Weil, son
pertinentes en relación a ejemplos sucesivos de opresión a lo largo de las décadas
posteriores 66. Lo cierto es que la brutalidad ha estado siempre presente en las relaciones
humanas, como se desprende ya del Génesis (IV.4). Ha estado presente antes y después de la
creación del Estado, y, con éste, se ha magnificado con sus recursos y su monopolio del uso de
la fuerza (como se enorgullecen de decir algunos publicistas miopes). Como señala con lucidez
el Predicador, en el más breve y enigmático de los escritos del Antiguo Testamento (el bello
Eclesiastés),
"Nunca faltará quien diga:
'Esto sí que es algo nuevo!'
Pero aún eso ya ha existido
siglos antes de nosotros.
Las cosas pasadas han caído en el olvido,
y en el olvido caerán las cosas futuras
entre los que vengan después" 67.
78.
Y continúa el Predicador, de modo implacable: "No te sorprendas si en algún país ves
que se oprime al pobre y que se hace violencia a la justicia y al derecho, porque a un alto
oficial lo encubre otro más alto, y otros más altos oficiales encubren a estos dos. Y a eso se le
llama progreso del país (...)!" 68. Estas palabras, que han sobrevivido a siglos y siglos, se
revisten de gran actualidad en nuestros días!. Podríamos perfectamente haberlas escuchado
(si es que no ya las escuchamos, al menos la idea que encierran) en algunos de los miles y
64
.
S. Weil, Reflexiones sobre las Causas de la Libertad y de la Opresión Social, Barcelona, Ed. Paidós/Ed.
Universidad de Barcelona, 1995 [reed.], pp. 79-81.
65
.
Ibid., pp. 143 y 145.
66
.
Inclusive a las brutalidades perpetradas en el pabellón 1A de la Prisión peruana de Castro Castro (que
albergaba a cerca de 131 mujeres prisioneras), durante el llamado "Operativo Mudanza 1", del 06 al 09 de mayo de
1992.
67
.
Capítulo 1, versículos 10-11.
68
.
Capítulo 5, versículos 8-9.