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víctimas en la maletera.
Cuando llegó al lugar de los hechos, las presuntas víctimas habían sido
detenidas por el cabo Ari Jaime, quien tenía un arma dirigida hacia arriba y en
el suelo se encontraban los detenidos boca abajo y con las manos libres. El
sargento Antezano Santillán bajó del vehículo para hablar con el cabo Ari
Jaime. Llegaron, además, el capitán César Augusto Santoyo Castro y otros
efectivos, incluyendo personal de la Unidad del “POE”, de quienes era jefe
directo el mayor Juan Valdelomar Quirós Chávez.
El sargento Antezano Santillán recibió órdenes del capitán Santoyo Castro, e
indicó al testigo que se dirigieran hacia “Ventanilla” en el distrito de El Callao,
mientras el capitán Santoyo Castro iba detrás de ellos con otro patrullero y,
detrás de estos últimos, venía otra patrulla con el sargento primero Canales.
Después de un semáforo, las tres patrullas se separaron. Al llegar al lugar
conocido como la Pampa de los Perros, el sargento Antezano Santillán ordenó
al testigo que ingresara con el vehículo a dicho sitio, y a los 150 ó 200 metros
le ordenó que girara el automóvil hacia la Avenida Fose para ver si llegaban
los otros dos patrulleros.
El sargento Antezano Santillán pidió al testigo la llave del patrullero, sacó su
pistola, se dirigió a la parte posterior del automóvil y abrió la maletera. El
señor Vásquez Chumo dice haber sentido cuando bajaron los detenidos. Al
estar el maletero abierto, su visión de lo que ocurría en la parte posterior del
automóvil quedó impedida y permaneció observando la Avenida por si
detectaba a las otras dos patrullas.
Posteriormente oyó disparos. Salió del automóvil y vio al sargento Antezano
Santillán con el arma hacia abajo, los detenidos se encontraban boca abajo y
vio a uno de los detenidos todavía temblando. El sargento Antezano Santillán
le solicitó colaboración para llevar a las presuntas víctimas al hospital.
Rápidamente ayudó a subir a los heridos a la maletera y se dirigieron al
Hospital San Juan.
El testigo escuchó por radio al capitán Santoyo Castro preguntarle algo al
sargento Antezano Santillán, a lo cual el Sargento contestó: “afirmativo con la
orden”. A los choferes, como él, no se les permitía manejar la radio y, por
ende, no conocían los códigos. El testigo sólo sabía reconocer los códigos
simples que se utilizaban diariamente. El capitán Santoyo Castro propuso al
sargento Antezano Santillán que se encontraran en Gambeta, adonde llegó
también el sargento Canales. Luego, el capitán Santoyo Castro se acercó al
testigo y le dijo que se tranquilizara, que los muertos eran “terrucos” o
terroristas y que luego conversarían. Posteriormente, se dirigieron al hospital
detrás de la patrulla del capitán Santoyo Castro para que él “limpiara” la zona
con el fin de evitar encontrarse con periodistas o cámaras de televisión. Al
llegar al hospital, ingresaron a los cadáveres y luego el capitán les ordenó se
dirigieran al cuartel de Radiopatrulla.
En el cuartel de Radiopatrulla hubo una reunión entre el capitán Santoyo
Castro, el mayor Quirós Chávez, el sargento Antezano Santillán y el señor
Cornejo Zapata, para elaborar el parte policial. Posteriormente, el sargento
Antezano Santillán instruyó al testigo, por orden del capitán Santoyo Castro,
que dijera que lo ocurrido había sido un enfrentamiento, y que, como