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`malheureux' qu'il faut se comporter le plus humainement possible, pour leur
salut et pour leur joie"4.
II. La Autorehabilitación como Defensa y Reparatio de los Insultos del
Mundo.
8.
De lo anteriormente señalado no resulta necesariamente que no haya antídoto alguno
contra la crueldad del absurdo y de la indiferencia. En medio a la omnipresencia del
sufrimiento, puede uno refugiarse en la vida interior intensificada, en el recuerdo de los seres
queridos y de los momentos de luz del pasado; el ser humano es capaz de aceptar su
sufrimiento y su destino en la medida en que éstos conllevan, aún en las circunstancias más
adversas, a "añadir a su vida un sentido más profundo"5. El recuerdo tiene efectivamente "un
valor ético en y por sí mismo. (...) La creencia de que la memoria es una acción ética yace en
lo más profundo de nuestra naturaleza humana (...). La insensibilidad y la amnesia parecen ir
juntas"6.
9.
Al escribir sobre las condiciones de su detención y sus esfuerzos por huir tanto del dolor
como de la degeneración del espíritu, Oscar Wilde, refiriéndose al "Zeitgeist de una época que
no tiene alma", ponderó que el tiempo y el espacio son "meras condiciones accidentales del
pensamiento", y que, en la cárcel, lo que el pasó a tener ante sí era tan sólo su pasado7.
Subsiste siempre la posibilidad del refugio en la propia vida interior. En las expresiones de
Wilde, los desgraciados, "cuando los meten en la cárcel, aunque despojados de la belleza del
mundo, al menos están a salvo, en alguna medida, de los golpes más mortíferos del mundo",
pues
"pueden ocultarse en lo oscuro de sus celdas, y de su propia desgracia
hacer como un santuario. El mundo, una vez que ha conseguido lo que quería,
sigue su camino, y a ellos les deja sufrir en paz"8.
10.
En sus meditaciones penetrantes en De Profundis, Wilde no dejó de tomar en cuenta la
necesidad de rehabilitación de los victimados en la cárcel:
"(...) No hay una sola degradación del cuerpo que no deba tratar de
convertir en espiritualización del alma. (...) Me aconsejan que cuando salga
intente olvidar que alguna vez estuve encarcelado. Sé que eso sería igualmente
fatal. Significaría estar siempre obsesionado por una sensación intolerable de
ignominia, y que esas cosas que están hechas para mí como para todos los
demás - la belleza del sol y de la luna, el desfile de las estaciones, la música del
amanecer y el silencio de las grandes noches, la lluvia que cae entre las hojas o
4
. Ibid., p. 174.
5
. Cf. V.E. Frankl, El Hombre en Busca de Sentido, 22a. ed., Barcelona, Herder Edit., 2003, pp. 63-65 y 101, y cf. pp.
102, 156 y 158.
6
. S. Sontag, Ante el Dolor de los Demás, Bogotá, Alfaguara, 2003, p. 134.
7
. O. Wilde, De Profundis, op. cit. supra n. (2), pp. 113 y 127.
8
. Ibid., pp. 62-63.
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