30
vivo. Al padre del testigo también le afectó la desaparición de Gerson, ya que era el hijo
predilecto. El padre del testigo falleció.
El testigo tuvo que terminar el bachillerato y no pudo continuar estudiando, sino que tuvo
que ponerse a trabajar ya que quedó como responsable de la casa, a cargo de su sobrino y
de dos hermanos. El testigo cree que si su hermano Gerson no hubiera sido desaparecido él
sería un profesional en Ocaña.
El testigo supo lo que pasó con su hermano Gerson por medio de la oficina de ASFADDES
que se encontraba en Ocaña. El testigo empezó a asistir a esa organización cuando tenía
entre 13 y 14 años y le dieron el puesto de secretario. El testigo se encargaba de leer la
prensa e informes para enterarse de lo que había pasado con su hermano Gerson. La
oficina de ASFADDES no continúa funcionando porque en una ocasión los “paramilitares”
ingresaron a la oficina y los amenazaron. El cierre de esta oficina le ha afectado, ya que allí
se enteraba de lo que sucedía y servía para salvar a personas.
Cuando el testigo se enteró de lo que le hicieron a la presunta víctima sintió pesar y rabia.
Los únicos sancionados por los hechos son “Vladimir”, quien era “un jefe paramilitar que se
confabulaba con el Ejército”, y otra persona cuyo nombre no recuerda. Además, se
encuentra libre el señor Farouk Yanine Díaz, quien fue uno de los autores intelectuales.
Este señor
“y sus militantes militares” acordaron entregar los comerciantes a los
“paramilitares”, quienes les dieron un trato cruel.
El testigo no sabe dónde están los restos de su hermano Gerson Javier y quisiera saberlo.
Considera que aunque sea doloroso tener los restos del “hermano que más adoraba”, al
menos tendrá la satisfacción de darle sepultura.
El testigo espera que se haga justicia y se limpie el nombre de los comerciantes porque eran
personas trabajadoras, que sólo buscaban el sustento de sus familias.
f.
Declaración testimonial de Luz Marina Pinzón Reyes, esposa de la
presunta víctima Juan Alberto Montero Fuentes
La testigo y Juan Montero se casaron cuando ella tenía 19 años y él 23 años. Vivieron
juntos por cinco años y tuvieron una hija, Dina Luz. En el momento en que sucedieron los
hechos tenían un año de haberse separado. En la época de los hechos, Juan Montero tenía
una nueva relación sentimental y su pareja, con quien vivía, estaba esperando un hijo de él.
Juan Montero trabajaba manejando un taxi en una empresa de transporte intermunicipal.
Viajaba por las rutas Bucaramanga-Cúcuta, Cúcuta-Bucaramanga, Bucaramanga-Aguachica,
Aguachica-Bucaramanga
y
Bucaramanga-Barrancabermeja
y
BarrancabermejaBucaramanga.
La presunta víctima era una persona cariñosa, honesta y buena. Deseaba que su hija Dina
Luz estudiara en la universidad para que tuviera una profesión y un buen hogar.
Durante el año en que estuvieron separados la testigo y Juan Montero, éste siempre estuvo
pendiente de su hija, le pagaba la escuela y ayudaba con la alimentación y el vestuario.
Además, Juan llevaba a su hija Dina a pasar los fines de semana con él en la casa de su
madre.
Cuando la madre de Juan llamó a la testigo para contarle lo que le sucedió a éste, la testigo
sintió mucha tristeza y rabia por los hechos.