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Se enteraron por teléfono de la muerte de la víctima. Desde entonces, las
hijas de Jesús Calixto han tenido que trabajar y por lo tanto han dejado sus
estudios. Ellas han tenido que encargarse de la madre, Ana Mary García y de
ellas mismas. Al principio la declarante padecía problemas de alcoholismo,
debido a que se vio repentinamente enfrentada al cambio de haber sido una
estudiante y pasar a ser el sostén económico principal de la familia.
Su madre sufría insomnio, nerviosismo y ha tenido que consumir
medicamentos cuyos costos han sido asumidos por la declarante. Toda la
familia ha sufrido un alto grado de depresión desde entonces, aumentada por
el hecho de no haber conocido nunca el paradero final de la víctima. El
mínimo consuelo que esperan es el de recibir, con la ayuda de COFAVIC, los
restos de la víctima.
29.
Maritza Romero, hermana de Fidel Orlando Romero Castro.
Fidel Orlando Romero Castro trabajaba como obrero, era soltero y no tuvo
hijos. Aportaba semanalmente a los gastos de la casa desde que tenía
diecisiete años. Al momento del evento ganaba el salario mínimo.
La familia contrató un servicio funerario, pero nunca se utilizó debido a que
los restos de la víctima nunca les fueron entregados. Los gastos relacionados
con la búsqueda de justicia fueron asumidos por COFAVIC.
Un hermano auxilió a la víctima y lo llevó al hospital, donde fue operado.
Después de la operación los familiares pensaban que la víctima se encontraba
fuera de peligro. Su madre Rosa Jacinta Castro, fue al día siguiente al hospital
a atenderlo pero esa noche falleció Fidel Orlando. Al llegar a su casa, la
madre se desmayó. La familia esperaba que el estado de la víctima se
hubiera estabilizado. La declarante perdió su empleo por estar buscando
justicia en el caso de su hermano y por preocuparse por la salud de su madre.
Esta última, Rosa Jacinta Castro, también dejó de trabajar debido a las
diligencias necesarias en el caso de su hijo, de manera que han tenido que
separar unas habitaciones de la casa y alquilarlas.
La declarante estuvo en tratamiento psicológico durante dos años. Ella luchó
por la apertura de la fosa común en que habían sido enterrados los restos de
Fidel Orlando y pasó mucho tiempo en el cementerio durante la apertura de la
fosa. En esa época estaba embarazada y perdió a su hija en el parto, debido
a una infección causada por su presencia en las exhumaciones. Sigue
sufriendo mucho por la incertidumbre con respecto al paradero de la víctima.
Padeció de insomnio y pesadillas, al igual que depresiones. Otro de sus
hermanos, Oscar Alfredo, ha tenido desde entonces problemas con el alcohol
y se ha negado a recibir ayuda profesional. Ella pide que se investiguen los
hechos relacionados con Fidel Orlando.
30.
Judith Borjas, tía de Roberto Segundo Valbuena Borjas.
Roberto Segundo Valbuena Borjas murió a los veintidós años de edad. Era
operador de maquinaria y tenía planeado estudiar en la universidad. Era