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causada por la ausencia de la víctima. La madre siguió lavando la ropa de la
víctima durante cinco años después de su desaparición y le siguió guardando
la comida diaria. La hermana ayudó a criar a la víctima, porque la madre
trabajaba, por lo tanto llevaba una relación como de madre a hijo con José
Miguel. Sigue sufriendo sobre todo por la incertidumbre de no saber cuales
fueron las circunstancias exactas de la muerte de su hermano y no haberlo
podido enterrar.
34.
Petra Bello, madre de Juan Acasio Mena Bello.
Juan Acasio Mena Bello desapareció el 28 de febrero de 1989. Trabajaba
como tapicero, era soltero, vivía con su compañera Laura Margarita Marrero y
tenía cuatro hijos: Petra Zulay, Laura Josefina, Maribel Sugey y Jhonny
Araujo.
Al momento del evento ganaba el salario mínimo.
Aportaba
semanalmente para el sustento de la declarante y de sus cuatro hijos. La
declarante dejó de trabajar por tres meses por dedicarse a la búsqueda de su
hijo y la compañera permanente de éste tuvo que empezar a trabajar para
mantener a los hijos
Los gastos de la búsqueda del paradero de la víctima, viajes al interior del
país y de teléfono, los ha asumido ella. Los gastos de la búsqueda de justicia
han sido costea- dos por COFAVIC.
La declarante se enfermó a causa de los acontecimientos y faltó un tiempo a
su trabajo. Estuvo buscando a su hijo por todas partes, en el Cuerpo Técnico
de la Policía Judicial, en la morgue, en la casa donde aquél trabajaba, y no lo
encontró. Aproximadamente ocho meses antes había perdido a su madre y,
con la muerte de su hijo, el sufrimiento se hizo mayor todavía. Su deseo más
intenso es el de poder enterrar a su hijo debidamente. La angustia vivida ha
surgido principalmente de la duda de no saber dónde está Juan Acasio, que
ha afectado a toda la familia, a los hijos y a la compañera permanente de la
víctima. La declarante sigue padeciendo insomnio y trastornos nocturnos en
los que siente que su hijo va aparecer en la puerta de su casa en cada
momento. Ha tenido gastos médicos que han sido asumidos por otro hijo. Lo
único que quiere es que se haga justicia.
35.
Fernando Enrique Pérez, sobrino de Abelardo Antonio Pérez.
Abelardo Antonio Pérez trabajaba en albañilería y era maestro de “cabillas” en
construcciones al momento de su desaparición. Con su trabajo ayudaba
mensualmente a su madre, Oscarina Pérez, y pagaba sus gastos personales.
Era soltero y tuvo una hija, con quien sus familiares perdieron comunicación.
Al momento del evento ganaba el salario mínimo. Le ayudaba a su madre
con los gastos del hogar desde que tenía aproximadamente veinte años, y sus
aportes faltan desde que desapareció.
De haber vivido, la situación
económica de la familia hubiese mejorado porque la familia es muy unida y
sus miembros colaboran mucho entre ellos.
COFAVIC ha asumido todos los gastos causados y relacionados con la
desaparición de la víctima y la búsqueda de justicia.