- 32 -
los pechos y meterle los dedos en la vagina”, y que “uno de ellos le dijo ‘pinche perra ¿cuántas
posiciones te sabes? Contéstame puta’ […] ‘¿cómo haces sexo oral, sabroso?’”. A continuación,
“el policía la agarró de los cabellos y le puso el pene en la cara”, forzándola para que le hiciera
sexo oral. Narró que “al no poder eyacular, le ordenó ‘hazlo con la mano puta’”. Explicó que
“cuando estuvo a punto de eyacular la obligó para abrirle la boca le introdujo el pene y eyaculó,
lo que le causó asco, y escupió el semen, manchándose el pantalón”, y que al mismo tiempo
otro policía le tocó los senos y un tercero le tocó la vagina. Luego un segundo policía “la obligó
a tener sexo oral y la forzó a tragarse el líquido seminal”, y otros dos policías “la siguieron
manoseando, le metieron los dedos en la vagina y la levantaron bruscamente y le gritaron ‘ahora
si te vamos a coger’”. Relató que les argumentó que estaba reglando, a lo que “un policía
introdujo la mano le jaló la toalla, siguió ultrajando su vagina, le desgarraron el brasier y la
pantaleta”. Refirió que un tercer policía se acercó para forzarla a tener sexo oral, hasta que otro
les gritó que la dejaran en paz, y durante el resto del trayecto, que duró aproximadamente cinco
(5) horas, fue obligada a permanecer con la cabeza agachada. Asimismo, relató que durante
todo el trayecto recibieron amenazas de muerte y que quería defenderse, pero temía que la
mataran.
88. Angélica Patricia Torres Linares indicó que la subieron “agarrada muy fuerte del seno
izquierdo y torciéndole la mano derecha hacia atrás”, mientras la insultaban. Refirió que le
ordenaron poner las manos en la espalda y, como llevaba su sudadera en la cabeza, su espalda,
costillas y parte de su seno izquierdo quedaron al descubierto, “situación que aprovechan para
continuar golpeando esa parte de su cuerpo con la punta del tolete”. Describió que el autobús
“tenía unas cortinas que cerraron para que de afuera no se notara que había detenidos” y que
el viaje duró aproximadamente cinco horas. Sobre lo sucedido durante el trayecto, describió que
la golpearon con toletes, “la manosearon en todo su cuerpo, le tocaban sus senos y glúteos y
sus genitales por encima del pantalón”, y como ella trató de defenderse, la levantaron y
golpearon fuertemente en las nalgas. Asimismo, relató que podía escuchar los gritos y súplicas
de mujeres que estaban siendo violadas, así como el sonido de películas pornográficas. Recordó
que les dijeron que “si les sobraba uno, pues lo desaparecían al fin no tenían que rendir cuentas
a nadie”, y que hicieron varias paradas en el trayecto, donde le pareció que bajaron a algunas
personas.
89. María Cristina Sánchez Hernández indicó que los policías la pusieron boca abajo en la parte
de atrás de un camión y que la interrogaban mientras las golpeaban. Relató que la obligaron a
cantar y a contar chistes obscenos, golpeándola si se negaba. Recordó que le “amagaban” con
la pistola y la amenazaban, diciéndole que al llegar les iban a “dar una recibida”. Asimismo, le
dijeron “que por qué no estaba […] en [su] casa, ‘maldita perra’, y muchas otras cosas fuertes”.
Narró que los policías la “empezaron a manosear, metieron las manos en [sus] senos y entre
las piernas”, apretándole. Asimismo, refirió que le robaron sus pertenencias y que presenció
cómo obligaron a otra mujer a practicarles sexo oral.
90. María Patricia Romero Hernández fue trasladada primero a la Subprocuraduría de Texcoco,
trayecto durante el cual una de las policías le pegó en todo el cuerpo y, con la mano envuelta
en un trapo, le agredió la espalda. Al llegar, el médico legista de turno le dijo “encuérate”, a lo
que no accedió, por lo que le indicó que pusiera las manos y brazos adelante y cerrara los ojos,
y acto seguido una mujer policía la golpeó con el tolete en la espalda. Explicó que la mujer
policía le dijo “para que aprendas, pendeja”, y que eso le pasaba “por agresiva”. Describió que,
durante el tiempo en la Subprocuraduría, los policías la amenazaron diciéndole “te vamos a
coger”, “eres una perra no mereces vivir”, “te vamos a matar”, “te vamos a violar hija de tu
pinche madre”, todo esto en presencia de su padre e hijo. Expresó que cuando pasó a declarar
le indicaron que ella había herido a dos policías con un machete, a lo que respondió que era
falso. Señaló que, aunque le asignaron abogado defensor, no tuvo contacto con él ni información
sobre sus derechos. Agregó que después de la Subprocuraduría de Texcoco los trasladaron a la
Procuraduría de Toluca, en una camioneta donde los llevaron con las manos en la nuca y sin
moverse, con amenazas de muerte y de ser desaparecidos. Indicó que en este trayecto: