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mujer, condiciones que se agravan cuando se reflejan, implícita o explícitamente, en políticas y
prácticas, particularmente en el razonamiento y el lenguaje de las autoridades estatales 311.
214. Como se constató supra (párrs. 75 a 105), la violencia ejercida por los policías contra las
once mujeres en este caso incluyó insultos estereotipados y amenazas de ser sometidas a
distintas formas de violencia sexual. En particular, se constata lo siguiente:
1. Yolanda Muñoz Diosdada, relató que, luego de golpearla, un policía le dijo que todas
eran “unas putas, unas perras, ahora sí se las va cargar la chingada”.
2. Norma Aidé Jiménez Osorio declaró como los policías, al agredirla, le decían que eso
le pasaba “por no estar en [su] casa lavando trastes” y que era una puta, diciéndoles
que “debería[n] estar en la casa cocinando en lugar de andar ahí, que no pensa[ban]
en [sus] familias o en [sus] hijos”. Además, durante al traslado la amenazaron a ella
y a su familia, diciéndole que a su mamá también “le iba a cargar la chingada”, y que
“ahorita te vamos a violar y te vamos a desaparecer”.
3. María Patricia Romero Hernández declaró que, cuando se negó a desnudarse, unas
policías la golpearon “por agresiva” y “para que aprend[iera], pendeja”. Asimismo,
declaró como policías la amenazaron, frente a su hijo y a su padre, diciéndole “te
vamos a coger”, “eres una perra no mereces vivir”, “te vamos a matar”, “te vamos a
violar hija de tu pinche madre”.
4. Mariana Selvas Gómez manifestó que, mientras la golpeaban, los policias la
insultaban diciendole cosas como “pinche vieja, puta, hija de la chingada”. Explicó
que luego le siguieron pidiendo sus datos mientras la insultaban, y que “como era
mujer, en todo el trayecto [le] iban diciendo pinche puta, perra, asesina, pinche
samaritana, revoltosa, que ahorita te va a cargar la no sé qué […], crees que por
grandota no vamos a poder abusar [de ti]”.
5. Georgina Edith Rosales Gutiérrez señaló que la insultaron diciéndole “puta, perra,
ahorita van a ver cómo les va a ir”. Asimismo, escuchó que otro policía le gritaba:
“¡mételes el palo para atrás a estas perras para que se les quite!”.
6. Ana María Velasco Rodríguez relató como, al no dar la respuesta que los policías
estaban buscando, la golpearon e insultaron como “perra” y “puta”. Al ver que no
estaba sangrando, “se ensañaron con más fuerza y decían ‘esta perra está limpia,
péguenle más’”.
7. Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo relató como, al detenerla, los policías le
preguntaron por qué no estaba estudiando y le dijeron que “era una puta”. Asimismo,
declaró que, en el traslado, mientras la agredían le gritaban que “era una puta y que
qué hacía ahí, y que [se] regresara a hacer tortillas”.
8. Bárbara Italia Méndez Moreno relató como los policías la insultaron de “perra”
mientras la golpeaban, le gritaron “¡Es ella, esta es la perra, mánchenla”; “¡Perra!
¿Qué se siente?, te voy a matar, te voy a coger y luego te voy a matar!”. Narró que
empezaron a “decir frases obscenas sobre [su] cuerpo, sobre [su] condición de
mujer, [le] dijeron que eso [le] estaba ocurriendo porque [ella] no [se] había
quedado en [su] casa a cuidar a [sus] hijos”. Asimismo, detalló que mientras la
golpeaban, le gritaban “¡Haber (sic) puta dime vaquero, dime vaquero o te mato,
ándale dilo!”312. Asimismo, mientras era violada sexualmente le decían “¿Te gusta
puta, verdad que te gusta? como no te va a gustar si eres una perra, ahorita que
acabe contigo te voy a matar, a tu madre me la voy a coger y también la voy a matar
como a ti!”, alentaban a otros policías a violarla con frases como “Ven, calla a esta
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No. 205, párr. 401, y Caso López Soto y otros Vs. Venezuela. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de septiembre de 2018. Serie C No. 362, párr. 235.
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Esta Corte resalta que, de acuerdo a la prueba recabada por la SCJN, existen testimonios de por lo menos otra
persona adicional quien indicó que “durante el traslado oyó la voz de un hombre que le decía a una persona ‘DIME
VAQUERO’”, lo cual coincide con lo descrito por Bárbara. Cfr. Sentencia de 12 de febrero de 2009 de la SCJN (expediente
de prueba, folios 30946 y 30947).
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