28
hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen como fundamento los
atributos de la persona humana" (Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre, Considerando y Convención Americana, Preámbulo).
145. Tampoco es sustentable que la circunstancia de tener antecedentes penales o
procesos pendientes sea por sí sola suficiente para negar la idoneidad de los testigos
para deponer ante la Corte. Tal como lo decidió la Corte en el presente caso por
resolución de 6 de octubre de 1987,
(e)s contradictorio, dentro de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, negar a priori, a un testigo por la razón de que esté procesado
o incluso haya sido condenado en el orden interno, la posibilidad de
declarar sobre hechos materia de un proceso sometido a la Corte, incluso
si tal proceso se refiere a materias que lo afecten.
146. A un gran número de recortes de prensa aportados por la Comisión no puede
dárseles el carácter de prueba documental propiamente dicha. Muchos de ellos, sin
embargo, constituyen la manifestación de hechos públicos y notorios que, como tales,
no requieren en sí mismos de prueba; otros tienen valor, como ha sido reconocido por
la jurisprudencia internacional (Military and Paramilitary Activities in and against
Nicaragua, supra 127, párrs. 62-64) en cuanto reproducen textualmente
declaraciones públicas, especialmente de altos funcionarios de las Fuerzas Armadas,
del Gobierno o de la propia Corte Suprema de Justicia de Honduras, como algunas
emanadas del Presidente de esta última; finalmente, otros tienen importancia en su
conjunto en la medida en que corroboran los testimonios recibidos en el proceso
respecto de las desapariciones y la atribución de esos hechos a las autoridades
militares o policiales de este país.
IX
147. La Corte entra ahora a determinar los hechos relevantes que considera
probados, a saber:
a)
Que en la República de Honduras, durante los años de 1981 a 1984, un
número de personas, entre 100 y 150, desapareció sin que de muchas de ellas
se haya vuelto a tener noticia alguna (testimonios de Miguel Ángel Pavón
Salazar, Ramón Custodio López, Efraín Díaz Arrivillaga, Florencio Caballero y
recortes de prensa).
b)
Que tales desapariciones tenían un patrón muy similar, que se iniciaba
mediante el secuestro violento de las víctimas, muchas veces a la luz del día y
en lugares poblados, por parte de hombres armados, vestidos de civil y
disfrazados que actuaban con aparente impunidad, en vehículos sin
identificación oficial y con cristales polarizados, sin placas o con placas falsas
(testimonios de Miguel Ángel Pavón Salazar, Ramón Custodio López, Efraín Díaz
Arrivillaga, Florencio Caballero y recortes de prensa).
c)
Que la población consideraba como un hecho público y notorio que los
secuestros se perpetraban por agentes militares, o por policías o por personal