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Armadas, no condujeron a ningún resultado. Las causas judiciales que
se intentaron fueron tramitadas con evidente lentitud y desinterés y
algunas de ellas finalmente sobreseídas (testimonios de Inés Consuelo
Murillo, José Gonzalo Flores Trejo, Efraín Díaz Arrivillaga, Florencio
Caballero, Virgilio Carías, Milton Jiménez Puerto, René Velásquez Díaz,
Zenaida Velásquez y César Augusto Murillo, así como recortes de
prensa);
e)
Que Manfredo Velásquez desapareció el 12 de septiembre de 1981, entre
las 16:30 y las 17:00 horas, en un estacionamiento de vehículos en el centro de
Tegucigalpa, secuestrado por varios hombres fuertemente armados, vestidos de
civil, que utilizaron un vehículo Ford de color blanco, sin placas y que hoy, casi
siete años después, continúa desaparecido, por lo que se puede suponer
razonablemente que ha muerto (testimonios de Miguel Angel Pavón Salazar,
Ramón Custodio López, Zenaida Velásquez, Florencio Caballero, Leopoldo
Aguilar Villalobos y recortes de prensa).
f)
Que ese secuestro fue llevado a cabo por personas vinculadas con las
Fuerzas Armadas o bajo su dirección (testimonios de Ramón Custodio López,
Zenaida Velásquez, Florencio Caballero, Leopoldo Aguilar Villalobos y recortes
de prensa),
g)
Que el secuestro y desaparición de Manfredo Velásquez corresponde al
marco de la práctica de desapariciones a que se refieren los hechos que se
consideran probados en los literales a) a d) inclusive. En efecto:
i)
Manfredo Velásquez era un estudiante que realizaba actividades
de aquéllas consideradas por las autoridades como "peligrosas" para la
seguridad del Estado (testimonios de Miguel Ángel Pavón Salazar,
Ramón Custodio López y Zenaida Velásquez).
ii)
El secuestro de Manfredo Velásquez fue practicado, a plena luz
del día, por hombres vestidos de civil que utilizaron un vehículo sin
placas.
iii)
En el caso de Manfredo Velásquez se produjeron las mismas
negativas de sus captores y de las autoridades de las Fuerzas Armadas,
las mismas omisiones de éstas y del Gobierno en investigar y dar cuenta
de su paradero, y la misma ineficacia de los tribunales de justicia ante
los cuales se interpusieron tres recursos de exhibición personal y dos
denuncias penales (testimonios de Miguel Ángel Pavón Salazar, Ramón
Custodio López, Zenaida Velásquez, recortes de prensa y documentos).
h)
Que no aparece en el expediente prueba alguna de que Manfredo
Velásquez se hubiera unido a grupos subversivos, salvo una carta del Alcalde
de Langue, según la cual se rumoreaba que andaba con grupos subversivos.
Esa versión no fue complementada con ningún otro elemento probatorio por el
Gobierno, lo que, lejos de demostrar la veracidad de ese supuesto rumor, más
bien indica que se le vinculaba con actividades juzgadas peligrosas para la
seguridad del Estado. Tampoco hay prueba de que hubiera sido secuestrado
por obra de delincuentes comunes o de otras personas desvinculadas con la
práctica de desapariciones entonces vigente.