38 126. Ya me referí a la necesaria lucha por el primado de la memoria de las víctimas sobre la crueldad humana93. Subyacente a todo este desafío, encuéntrase el misterio insondable que envuelve la existencia humana: el pasar del tiempo. No se puede impedir el recuerdo (destruyendo memoriales, templos, bibliotecas, obras de arte), trátase de una verdadera necesidad humana, en la lucha ingrata, pero ineludible, contra los efectos del pasar del tiempo. Esta preocupación encuéntrase presente en las más distintas culturas. En la cultura swahili, por ejemplo, los muertos permanecen en la memoria de sus sobrevivientes como "vivos-muertos, que sólo mueren del todo cuando desaparecen los últimos que estaban en condiciones de recordarlos"94. Es una preocupación que se manifiesta en los planos tanto individual como colectivo. 127. En una antología de la Academia Universal de las Culturas titulada "Por Qué Recordar", se señaló que, en muchas sociedades, las víctimas de la violencia (en general, los pobres y los más vulnerables) desaparecen en el "insulto del olvido", y esta lamentable actitud de desprecio hacia el sufrimiento humano a todos "nos deja al margen de todo derecho"95. Jacqueline de Romilly ponderó que uno de los propósitos del deber de cultivo de la memoria es buscar asegurar que los mismos horrores no vuelvan a ocurrir96. 128. En el plano colectivo, los traumas producidos en los medios sociales más afectados por las brutalidades humanas han conllevado las conciencias a confrontarse con la crueldad; tales tragedias colectivas dejan trazos profundos, pues, aún después de superado el ciclo de violencia, "el pasado continúa retumbando en las conciencias"; se ha advertido que "la deshumanización que heredamos amenaza nuestra supervivencia"97. Es una necesidad vital recordar los muertos, los victimados de la violencia humana, todas las víctimas del terrorismo (perpetrado tanto por grupos de exterminio como por el propio Estado). 129. Tampoco hay que minimizar la fuerza de la memoria. Después de décadas de silencio y este un caso único; en otro continente, prosigue hasta la fecha el debate en cuanto a las víctimas cuya memoria debe ser honrada en el memorial en el cementerio que abriga los restos mortales de los asesinados en la masacre de Srebrenica de julio de 1995; cf., v.g., E. Suljagic, Postcards from the Grave, London, Saqi/Bosnian Institute, 2005, p. 196 (afterword de E. Vulliamy). 93 . Párr. 98, supra. 94 . P. Rossi, El Pasado, la Memoria, el Olvido, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 2003, p. 222, y cf. p. 27. 95 . J. Tonglet, "Tienen Historia los Pobres?", in Academia Universal de las Culturas, Por Qué Recordar? (Foro Internacional de Paris [UNESCO/La Sorbonne] de 1998), Barcelona, Granica, 2002, pp. 53-55. 96 . Agregó ella que le gustaría "ver la historia estrechamente unida a la literatura para que pueda conservarse y cobrar nueva vida y energía la memoria colectiva, sin la cual nuestros deseos se tornan inconsistentes y nuestra vida completamente anodina"; J. de Romilly, "La Historia entre la Memoria Individual y la Memoria Colectiva", in ibid., pp. 45-46. 97 . Th. Delpech, El Retorno a la Barbarie en el Siglo XXI, Buenos Aires, Ed. El Ateneo, 2006, pp. 21-22 y 280.

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