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maternidad, siente la necesidad de tenerla cerca para compartir sus
inquietudes y recibir consejos. Además, siente gran preocupación por su
familia y el temor constante de perder a otro ser querido. Por otra parte, en
lo que se refiere al proceso penal, los continuos retrasos en éste han sido
frustrantes para ella y, en especial, el hecho de que aún se mantienen en
impunidad los responsables, le provoca gran inseguridad (supra párr.
127.c). Por todo lo anterior, esta Corte considera que debe ser compensada
por daño inmaterial;
c)
en lo que respecta a Yam Mack Choy, padre fallecido de la víctima y
Zoila Chang Lau, madre de la víctima, debe prestarse atención al hecho de
que el Tribunal presume que la muerte de una persona acarrea a sus padres
un daño inmaterial, por lo cual no es necesario demostrarlo286. Tal y como
lo ha dicho esta Corte, “se puede admitir la presunción de que los padres
han sufrido moralmente por la muerte cruel de sus hijos, pues es propio de
la naturaleza humana que toda persona experimente dolor ante el suplicio
de su hijo”287. En el presente caso Yam Mack Choy, después de la muerte
de su hija, además del dolor que le causó, sufrió padecimientos físicos que
desmejoraron su salud y terminaron con su vida. Por su parte, la madre de
la víctima también ha sufrido un profundo dolor, que trató de expresar en la
declaración jurada, de la siguiente manera:
Recordar la muerte de mi hija, implica seguir preguntando ¿por qué
la mataron?, si ella siempre fue buena, inteligente y estudiosa, de
grandes ideales y sin ambiciones personales. Sus amigos siempre me
han expresado el cariño y el afecto que le tenían y todos coinciden en
que ella siempre fue muy solidaria, que luchó por la verdad y por la
gente más necesitada, y entonces sigo sin entender el por qué de su
muerte.
He soñado varias veces con ella, eso siempre me ha animado un
poco porque siento que es una manera de seguir en contacto, pero
también sufro mucho cuando no sueño con ella porque la siento
lejana y me pongo muy triste.
Nunca pensé que alguno de mis hijos moriría antes que yo, ha sido
un golpe muy duro para mí su muerte porque siento que no la
protegí lo suficiente. Me pregunto por qué no me di cuenta que había
algo mal, le hubiera dicho que se fuera de viaje algún tiempo,
mientras pasaban los malos momentos, no sé, algo podría haberse
hecho para evitar lo que sucedió. No es justo que la mataran si ella
era tan buena.
Después del asesinato de Myrna, mi esposo sufrió una terrible
decepción en la forma en que pensaba de nuestro país; al igual que
yo, no entendía cómo le pudo pasar eso a su hija. Empezó con
problemas de salud, sufrió grandes depresiones y sospecho que la
muerte de su hija mayor fue lo que desencadenó muchas de sus
tristezas. Si ella hubiera estado viva, creo que él hubiera vivido
mucho tiempo más”288.
286
Cfr. Caso Trujillo Oroza. Reparaciones, supra nota 277, párr. 88 a); Caso Cantoral Benavides.
Reparaciones, supra nota 248, párrs. 37 y 61 a); y Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y
otros). Reparaciones, supra nota 277, párr. 66.
287
Cfr. Caso Trujillo Oroza. Reparaciones, supra nota 277, párr. 88 b); Caso Castillo Páez.
Reparaciones (art. 63.1 Convención Americana sobre Derechos Humanos). Sentencia de 27 de
noviembre de 1998. Serie C No. 43, párr. 88; y Caso Loayza Tamayo. Reparaciones (art. 63.1
Convención Americana sobre Derechos Humanos). Sentencia de 27 de noviembre de 1998. Serie C No.
42, párr. 142.
288
Cfr. las declaraciones juradas de Lucrecia Hernández Mack, Zoila Chang Lau, Helen Mack
Chang, Marco Mack Chang y Freddy Mack Chang rendidas ante notario público el 22 de agosto de 2001
(expediente de anexos al escrito de solicitudes, argumentos y prueba de los representantes de los
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