6
sus “obligaciones internacionales” (págs. 11-12, párr. 23, y cf. págs. 4-5, párr. 9),
incluido el cumplimiento con la Sentencia de la Corte del 15/6/2005 en este caso de
la Comunidad Moiwana.
Confío en que Surinam -un país con una “pequeña
economía” (como lo expresara el mismo Estado en el mencionado escrito, pág. 6,
párr. 13) pero, puedo agregar yo, con una cultura muy respetable- procederá de esa
forma, como lo hizo en el conocido caso de Aloeboetoe y otros (Sentencia sobre el
fondo de la causa, 1991), en el cual estableció un extraordinario y ejemplarizante
precedente para los demás Estados Parte de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.
V.
Epílogo: Una breve reflexión metajurídica
27.
Me gustaría concluir este Voto Razonado con una breve reflexión de carácter
metajurídico. Toda relación de dominación y sumisión trae consigo el germen de la
destrucción; y el único verdadero y auténtico “progreso” es el que reside en un orden
basado en valores humanos13. El mundo contemporáneo ya no puede ser evaluado
desde una perspectiva o dimensión puramente interestatal, dado el desplazamiento
de millones de seres humanos14 y los trágicos éxodos contemporáneos que resultan
de tantas injusticias15. Debemos preservar el patrimonio cultural de la humanidad en
un verdadero espíritu de solidaridad16, sin el cual el futuro de la humanidad corre
peligro.
28.
No se puede vivir en un permanente exilio y desplazamiento. Los seres
humanos compartimos la necesidad espiritual de echar raíces. No es posible flotar
eternamente alrededor de un mundo virtual. No es sorprendente que los miembros
de comunidades tradicionales atribuyan un valor particular a su tierra, que en su
opinión les pertenece, y a la vez ellos “pertenecen” a su tierra. En una excelente
obra póstuma, en relación con la necesidad de las raíces, Simone Weil expresó con
iluminadora brillantez:
“[Una] colectividad tiene sus raíces en el pasado. Este constituye la única forma de
preservar los tesoros espirituales acumulados por los ancestros, la única forma de
transmisión mediante la cual los muertos pueden hablar con los vivos17”.
29.
Y en el siglo XVI, en sus agudos Ensayos (1580), Montaigne decía:
"La memoria de los muertos es una recomendación para nosotros. Y yo, desde mi
infancia, alimenté mi espíritu con los muertos. Tuve conocimiento de los negocios de
13
.
Cfr. Simone Weil, Reflexiones sobre las Causas de la Libertad y de la Opresión Social, Barcelona,
Ed. Paidós/Universidad Autónoma de Barcelona, 1995, págs. 80 y 117.
14
.
A.A. Cançado Trindade y J. Ruiz de Santiago, La Nueva Dimensión de las Necesidades de
Protección..., op. cit. supra n. (3), págs. 17-1212.
15
.
Cfr., ej., inter alia, C. Bordes-Benayoun and D. Schnapper, Diasporas et nations, Paris, O. Jacob,
2006, págs. 7, 11-12, 25, 63, 68, 129 y 216-219.
16
.
Cfr. B. Boutros-Ghali, Démocratiser la mondialisation, Monaco, Ed. Rocher, 2002, págs. 65, 106-
107 y123.
17
.
S. Weil, The Need for Roots, London, Routledge, 1995 [reprint], pág. 8.