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lugar de aceptar el sufrimiento, asumiéndolo e intentando aprender de él22), dejaron
de reverenciar a sus muertos y cultivaron su memoria personal y colectiva.
32.
Parece que ni siquiera aprendieron de las tragedias provocadas por las
atrocidades del mundo contemporáneo. Continúan petrificados ante sus aparatos
electrónicos, obteniendo un volumen de información que no pueden evaluar. Parece
que han perdido la memoria, que es lo que libera y salva nuestra identidad. Por otro
lado, este caso de los N’djukas de la comunidad Moiwana de Surinam, rico en
enseñanzas, ha salvado la importancia de la preservación de las expresiones
culturales, como una forma de comunicación de los seres humanos con el mismo
misterio insalvable del mundo exterior, así como también de cultivar la memoria
personal y colectiva, de una saludable coexistencia de los vivos con sus muertos y la
imperativa primacía de la justicia y el respeto de las relaciones humanas, de los
vivos entre sí, y de ellos con sus muertos.
Antônio Augusto Cançado Trindade
Juez
Pablo Saavedra Alessandri
Secretario
22
.
Existen diversas formas de aprender del sufrimiento, que cada uno descubre por sí mismo. Con
respecto a ello, se ha sostenido, por ejemplo, que "la memoria d'un uomo è la memoria del suo soffrire",
el cual genera "il sentimento d'ingiustizia, di assurdità, di abbandono, di solitudine estrema (...). L'altra
maniera di confrontarsi con il dolore sta nella riconciliazione con i propri limiti e le proprie sofferenze,
anche con la morte. (...) La sofferenza infatti può offrire l'opportunità per aprire la persona umana ad altre
potenzialità da sviluppare e attuare, e che rimanevano disattese. (...) Altre volte il dolore può divenire una
necessaria purificazione da comportamenti errati o disorientanti, come anche può svolgere un ruolo
educativo per ricostruire il bene nello stesso soggetto sofferente. Si tratta di un'esperienza universale".
Ufficio Nazionale CEI per la Pastorale della Sanità, La Sofferenza È Stata Redenta - Dallo Scandalo al
Mistero (VIII Giornata Mondiale del Malato, 11.02.2000), Torino, Ed. Camilliane, 1999, págs. 6, 24-25, 29
y 33.