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muertos por las adyacencias del retén, sobre todo hacia la quebrada que estaba detrás
del lugar, donde había muchos cuerpos tirados. Los internos eran quienes gritaban lo
que adentro pasaba y a quienes habían matado.
Transcurrieron tres días sin que lograran encontrar el cuerpo de su hermano fallecido.
Finalmente, lo hallaron en la morgue de Bello Monte. Él y su padre entraron a
reconocer el cadáver. Los cuerpos estaban tirados en el piso, unos sobre otros, su
padre tuvo que mover a varios cadáveres para poder identificar a su hermano
Inocencio.
Nunca abrieron un proceso penal, una averiguación ni nada por el estilo, “eso lo
dejaron así en el olvido como si nunca hubiera pasado”. A su madre le afectó mucho lo
sucedido y empezó a enfermarse. Su madre aun lo llora pues era su hijo menor y
quien la acompañaba, él estaba siempre pendiente de ella. Han pasado trece años y no
hay responsables, es “vivir con especulaciones de lo que allí sucedió y eso es una
zozobra, es una pregunta constante y es el dolor de su madre”. El testigo espera que
los escuchen, que haya verdadera justicia y que “pague quien tenga que pagar por
esas muertes”.
c)
Declaración de Mireya Ayala Gualdrón, hermana de José León Ayala
Gualdrón
Su hermano José León estaba recluido en el Retén de Catia con su otro hermano José
Ángel Gualdrón, ambos estaban acusados de robo. Ella iba a visitarlos cada semana
con su mamá y Calixta, otra de sus hermanas. La testigo señaló que la visita a la
cárcel “era horrible”. En la cárcel había gusanos hasta en la entrada, afuera había
basura y los baños estaban muy sucios. A las mujeres las requisaban, les tocaban los
senos, les hacían quitar la ropa y agacharse desnudas. Los internos recibían las visitas
en el pabellón, donde había un baño, “pero era de terror”. Ellos comían en el mismo
pabellón. Su familia les llevaba comida cruda y a veces cocida, también les llevaban
dinero para que pudieran comprar cosas dentro del retén.
Se enteraron de lo que había sucedido en el retén, el sábado 28 de noviembre de
1992, porque apareció una foto de su hermano en el periódico. Inmediatamente
después, su hermano Tiburcio, Calixta y la testigo se trasladaron al Retén a ver a sus
hermanos, pero ya habían sacado de ahí a José Ángel. Seguidamente visitaron
hospitales; primero al de los Magallanes de Catia, luego a la morgue de Bello Monte y
después Los Teques. Su hermano Tiburcio entró al lugar donde tenían los cadáveres
intentando reconocer a José León, pero no lo encontró. Tiburcio “salió descompuesto”,
ya que los cadáveres estaban “tirados en el piso”. Finalmente, fueron a Victorio
Santaella y allá les dijeron que lo habían enterrado, lo mismo le dijeron en la morgue
de Los Teques.
En el año 2005, con la asistencia de COFAVIC, regresaron a la morgue de Los Teques y
esta vez sí pudieron identificar a su hermano. Su hermano había recibido un disparo en
la pierna y lo sacaron vivo del penal, lo tiraron en un camión donde supuestamente se
lo iban a llevar para auxiliarlo. Hasta la fecha las autoridades no les han entregado el
cadáver. Su madre quedó muy afectada por lo ocurrido. El testigo aún sufre por lo
sucedido y lamenta que no haya un lugar donde llevarle una vela o un ramo de flores.
d)
Declaración de Maria Auxiliadora Zerpa de Moreno, hermana de
Benjamín Eduardo Rodríguez
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