-19-
la desaparición de su hermano por la esposa de aquél. Su hermano pensaba cesar del
trabajo a los 25 años de servicio, de los cuales ya llevaba 20.
Desde que sucedieron los hechos hasta que aparecieron las fosas realizó esfuerzos para
buscar a su hermano. Las autoridades negaban que se hubiera realizado intervención
alguna en La Cantuta o respondían que no sabían nada. Posteriormente, se rumoró que
estaba detenido en Puno o en otros lugares. Luego el congresista Henry Pease denunció las
fosas clandestinas. En dicho momento sintió “una nostalgia inmensa, ya que tenía la
esperanza de encontrarlo con vida”.
Con la desaparición de su hermano, él y su familia sintieron impotencia e indignación;
siente el “alma lacerada”. Su cuñada ocultó la verdad de lo sucedido a sus sobrinos.
Cuando se dictó la ley para que los miembros del “grupo Colina” fueran juzgados en el fuero
militar sintió indignación e impotencia, ya que el mencionado fuero dictaminó en 72 horas
que habían actuado por su propia cuenta y que el Estado no tenía responsabilidad alguna en
los hechos. Sintió la misma cólera e indignación cuando se aprobó la ley de amnistía.
Alberto Fujimori hizo todo lo posible para que los responsables intelectuales no fueran
conocidos. A partir del cambio de gobierno, “los del grupo Colina y Montesinos están siendo
juzgados en la Base Militar”. Sin embargo, catorce años después de los hechos no han
alcanzado una justicia plena, ya que ésta sólo se alcanzará cuando los autores materiales e
intelectuales sean “juzgados y condenados por los crímenes de lesa humanidad que han
cometido”.
Desea saber dónde se hallan los restos de su hermano y que se lleve a cabo una
investigación profunda a los autores intelectuales, ya que “los restos de [su] hermano no
han sido encontrados, salvo un hueso húmero que lo llevaron a Londres para estudiar el
ADN y que nunca volvió, ni los resultados ni el pedazo de hueso. Él no ha sido identificado[.
] En la tumba de [su] hermano está su nombre, su memoria, pero no sus restos”.
Asimismo, le gustaría que el acto de desagravio por los hechos lo realizara la Defensoría del
Pueblo y que, al ser el caso de La Cantuta un caso emblemático, se construyera un obelisco
en memoria de su hermano y los estudiantes.
h)
Víctor Cubas Villanueva, titular de la Décimo Octava Fiscalía Provincial al
momento de los hechos
Fue el fiscal que tomó conocimiento el 8 de julio de 1993 sobre la investigación en relación
con la existencia de fosas clandestinas. Se dirigió al lugar de las fosas junto con médicos
legistas. Llevó a cabo la diligencia en presencia del público. Una de las fosas del primer
entierro, que resultó ser una inhumación secundaria, encontrado en Cieneguillas, ya había
sido abierta y, al retirar poca tierra, se encontraron cartones y dentro de ellos se iban
encontrando fragmentos de huesos quemados. Además de huesos se encontró restos de
pelo, huesos pequeños quemados, restos textiles, tierra, ceniza, una masa compacta e
informe, y unas llaves. Los fragmentos de huesos y los otros objetos despedían un olor muy
fuerte pues, según los peritos, los restos fueron quemados cuando estaban en
putrefacción”. En la segunda fosa había cosas pequeñas. En el entierro de Huachipa, que
resultó ser la inhumación primaria y donde habrían sido ejecutadas las presuntas víctimas,
se encontraron algunos restos óseos sin calcinar y algunos otros objetos.
Los médicos lograron reconstruir un hueso completo y concluyeron que las características
físicas de la víctima coincidían con los estudiantes de La Cantuta. Las evidencias óseas y
Seleccionar párrafo de destino3
Conectar a un párrafo
Connect to an entity
Disable highlights
Añadir a la tabla de contenidos