3.
El primero radica en que se asocia la simultaneidad de una eventual violación
de derechos de ambas categorías, con el carácter indivisible de ambas clases
de derechos. Dicho de otra forma, se plantea que, en la especie, se ha
producido una violación al derecho establecido en el artículo 23.1 c) y, al mismo
tiempo, una vulneración al derecho al trabajo, y que ello se desprende del
carácter inescindible de los derechos civiles y políticos y de los derechos
sociales, económicos, culturales y ambientales (en adelante, DESCA). Desde
luego que un mismo hecho puede producir la afectación de más de un derecho
reconocido en la Convención, pero lo que acontece en este caso es que, no
obstante existir un único ámbito de protección comprometido (el derecho a
permanecer en el empleo en condiciones de igualdad), se declara la vulneración
no solo de la norma aplicable a la situación fáctica analizada (artículo 23.1.c),
sino que, en un acto forzado de interpretación de la Convención -que
desnaturaliza su texto-se declara violado, además, el precepto del artículo 26.
4.
El segundo problema consiste en que una cosa es que los derechos de ambas
categorías carezcan de jerarquía entre sí – afirmación correcta y que compartoy otra distinta, es que sean justiciables de la misma forma ante este Tribunal.
La segunda afirmación no se sigue de la primera.
5.
Nuevamente, y tal como lo expresara en los votos emitidos en los casos
Guevara Díaz Vs. Costa Rica, Mina Cuero Vs. Ecuador, Benites Cabrera Vs. Perú
y Valencia Campos Vs. Bolivia, reitero la ausencia de competencia de este
Tribunal para declarar la violación autónoma de los DESCA.
6.
La teoría de la justiciabilidad directa de los DESCA genera un conjunto de
problemas lógicos, jurídicos y prácticos, que no han hecho sino afectar la
razonable predictibilidad y seguridad jurídica que debe garantizar este Tribunal.
7.
En efecto, tal modo de proceder soslaya la exigencia de que las obligaciones
internacionales deban emanar del consentimiento previo y expreso de los
Estados; omite explicitar que éstos no han otorgado competencia a este
Tribunal para pronunciarse respecto de los DESCA -como consta tanto del
Tratado como de su Protocolo Adicional- 49; pretende ampliar artificialmente la
competencia de la Corte y se aparta de las reglas de interpretación del Tratado.
Por ende, en la práctica, se está alterando el contenido del instrumento al
margen de las reglas previstas para su modificación o enmienda, 50 es decir,
está operando una mutación jurisprudencial del texto 51.
8.
El primer fundamento que se brinda para afirmar la justiciabilidad directa del
derecho al trabajo es un argumento de autoridad, puesto que señala que “ha
sido reconocido y protegido a través del artículo 26 de la Convención en
diferentes precedentes”, citándose la sentencia del caso Lagos del Campo Vs.
Perú y siete decisiones posteriores a dicho fallo.
49
Protocolo adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de derechos
económicos, sociales y culturales (Protocolo de San Salvador).
50
Véanse artículos 76.1 y 77.1 de la Convención.
51
Desde luego, eso no significa que la Corte no deba interpretar las normas del Tratado de un modo
evolutivo, precisando el alcance de los términos empleados en el mismo, de acuerdo con el contexto en
que se sitúan los hechos que serán subsumidos en la norma, como ha ocurrido, por ejemplo, en el caso
de la orientación sexual como categoría protegida, de la propiedad comunal indígena y del concepto de
víctima en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.