misma muerte como parte de la vida. Las sociedades modernas trataron en vano de minimizar o ignorar la muerte de manera casi patética. En la actualidad, existe un incentivo, simplemente, para olvidar, como en su momento auguraron algunos escritores lúcidos, como Jorge Luís Borges: "Ya a nadie le importan los hechos. Son meros puntos de partida para la invención y el razonamiento. En las escuelas nos enseñan la duda y el arte del olvido. Ante todo el olvido de lo personal y local. Vivimos en el tiempo, que es sucesivo, pero tratamos de vivir sub specie aeternitatis. Del pasado nos quedan algunos nombres, que el lenguaje tiende a olvidar. Eludimos las inútiles precisiones. No hay cronología ni historia"48. 39. Ya en el siglo XX, el filósofo Max Scheler, en su monografía llamada Muerte y Supervivencia, advertía que el “fanatismo” del “progreso” había llevado al “hombre moderno” a negar la esencia de la muerte y a no preocuparse mucho por sobrevivir. Sin embargo, el “hombre moderno” no puede ignorar, totalmente, a la muerte, presionado como está por su propio edad y debilidades; la muerte no aparece, entonces, como una "parte empírica" de las experiencias propias sino que, de acuerdo con Scheler, como una parte esencial de las experiencias de vida y del traspaso hacia la muerte49. La historia universal revela la importancia del rol que juegan los muertos y de su legado en las decisiones hechas por los vivos50. 40. Existe una actitud desconfiada de lo “post-moderno”, debido, aparentemente, a la ignorancia más que a cualquier otra cosa, respecto de las culturas de lo mal llamado “sociedades primitivas” que revela, sin embargo, un mejor entendimiento de la relación entre seres humanos y el mundo externo y una posición más respetuosa respecto de las relaciones entre los vivos y los muertos. Aquellas personas que se sienten orgullosas de considerarse “post modernas” son, desde mi punto de vista, personas que hay que compadecer; están siendo utilizadas para pensar rápidamente, alimentarse de comida rápida, caminar rápido en la vía rápida devuelta a lo primitivo, si son afortunados. VI. Mortalidad y su Inevitable Relevancia para los Vivos. 41. Se dice,- ya sea que le guste o no al “post modernismo” autosuficiente- que la mortalidad está dotada de una inevitable relevancia para los vivos. En un original ensayo publicado en 1937 se sostuvo que la conciencia de la muerte surge del vivir con otros: - "Nous avons constitué un 'nous' avec le mourant. Et c'est dans ce 'nous' (...) que nous sommes amenés à la connaissance vécue de notre propre devoir mourir"51. 48 . J.L. Borges, El Libro de Arena, Madrid, Alianza Edit., 1999 [reprint], p. 99; and cf. also J.L. Borges, Historia de la Eternidad, Madrid, Alianza Edit., 2002 [reprint], pp. 40-44. 49 . M. Scheler, Muerte y Supervivencia, Madrid, Ed. Encuentro, 2001, pág. 11, 16-17, 27 y 47. 50 . Ibid., pág. 15. 51 . P.-L. Landsberg, Essai sur l'expérience de la mort, Paris, Seuil/Points-Sagesses, 1993 (re-ed.), pag. 3637 y 40 y cfr. pag. 38-40. 14

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