los derechos de las poblaciones indígenas. En el presente caso se debió seguir el criterio anterior,
pues considerar que la seguridad jurídica de la propiedad comunitaria indígena está supeditada a
la existencia de regulación legislativa termina generando un efecto de desprotección y falta de
eficacia jurídica directa de este derecho.
26.
Debo señalar con preocupación, que, desde la perspectiva del precedente jurisprudencial,
parece abrirse una excepción o por lo menos un motivo de dilación frente a las obligaciones
estatales en relación con a los comunidades indígenas y tribales de nuestros países. Por supuesto,
un tema aparte es la conveniencia de la adopción de leyes para la protección. Sin duda, es
deseable y oportuno que haya desarrollos normativos de protección de derecho, pero de ninguna
manera se puede esperar a que exista esta estructura o arquitectura jurídica para que los
derechos humanos sean efectivos a nivel interno.
E) Inconvenientes en la supervisión de cumplimiento relativos a la periodicidad y
pormenorización de la medida de reparación sobre la restitución de las tierras
27.
Finalmente, pero no menos importante, quisiera referirme a los inconvenientes que genera
el Punto Resolutivo 17 que impone al Estado la obligación de presentar informes semestrales
sobre el cumplimiento de la medida de reparación relativa a la restitución de tierras. Es decir,
sobre el deber estatal de “adoptar y concluir las acciones necesarias, sean estas legislativas,
administrativas, judiciales, registrales, notariales o de cualquier otro tipo, a fin de delimitar,
demarcar y otorgar un título colectivo que reconozca la propiedad de todas las comunidades
indígenas víctimas sobre su territorio”25.
28.
En primera línea debo señalar que no soy contrario a la adopción de dicha medida de
reparación, ya que considero que en el caso existió una violación al artículo 21 de la Convención.
No obstante, creo que los criterios con base en los cuales se pretende adelantar su supervisión
son desproporcionados, en términos generales mi oposición se sustenta en la forma en que
recientemente el Tribunal está realizando la supervisión de cumplimiento de sus Sentencias,
mediante actividades que en virtud del principio de complementariedad, no le corresponden. En el
presente caso la Corte determinó que “fiscalizará” de manera pormenorizada y en periodos
extremadamente cortos, cada seis meses, el cumplimiento de esta medida de reparación.
Considero que con estos propósitos la Corte se perderá entre planes de acción, actividades
concretas y objetivos a corto, mediano y largo plazo. Todas sí, actividades absolutamente
necesarias para garantizar la efectividad de los derechos, pero que no requieren la supraviligencia
directa de un tribunal, menos aún uno internacional. En definitiva, con esta medida se está
tejiendo una hebra más que podría hacer inoperable los buenos propositos que persigue la
sentencia.
29.
Adicionalmente debo señalar, que no queda claro el grado de responabilidad, ni de
especificidad que tendrá la Corte a la hora de supervisar esta medida. Es decir, ¿será la Corte
quién apruebe los planes específicos? ¿cada seis meses el Tribunal emitirá una nueva Resolución
de supervisión de cumplimiento dando luz verde o rechazando las acciones específicas? Más allá
de las limitaciones teóricas y jurídicas, que surgen de la propia letra de la Convención que
establece las competencias del Tribunal y su naturaleza complementaria, se encuentran las
restricciones prácticas de que en este complejo ir y venir entre el actuar estatal e internacional
haga que el Tribunal se convierta en una suerte de contraloría de las actividades estatales. En
sentido similar, en el caso Carvajal Carvajal y otros Vs. Colombia que tiene que ver con la
responsabilidad internacional del Estado por la violación al derecho a la vida y libertad de
25
Párrafo 327.