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superficie de la tierra. En cuanto a la primera fase, el Estado había informado
previamente que en diciembre de 2007 se firmó un convenio de Cooperación
Interinstitucional entre el Ministerio de Minas y Petróleo y el Pueblo de Sarayaku, que
concluyó en abril de 2008 con aproximadamente un 40% de esos trabajos
preliminares. Para culminar el resto de los trabajos previos, se celebró un segundo
convenio entre Sarayaku y el Ministerio en abril de 2008. En octubre y diciembre de
2009 se firmó un nuevo convenio de cooperación. En la primera fase, el Estado
informó que el retiro de los explosivos sobre la superficie se llevó a cabo en tres
subfases –búsqueda visual por parte de técnicos en explosivos del Grupo de
Intervención y Rescate de la Policía Nacional del Ecuador (GIR), búsqueda con
equipos tecnológicos y búsqueda con ayuda de caninos detectores de explosivos. Así,
en julio de 2009 el personal del GIR ingresó al territorio del pueblo de Sarayaku y
procedió a la búsqueda visual y extracción manual de 14 kilogramos de pentolita,
material explosivo que fue quemado y detonado en forma controlada el 24 de agosto
de 2009 en la Comandancia Provincial de Policía de Pastaza, en presencia de un
representante de la Fiscalía de Pastaza, líderes del Pueblo Sarayaku, representantes
del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y medios de prensa. El Estado añadió
que el área de búsqueda de los explosivos fue delimitada de acuerdo con la
información proporcionada por la comunidad. La segunda fase, es decir, la extracción
del material en el subsuelo, se encuentra pendiente de realizar, debido a
desacuerdos con los miembros de la comunidad respecto del método por utilizar,
pero el Estado sostuvo que ese material alojado en el subsuelo no representa un
peligro para la comunidad, dada la profundidad a que se encuentra el explosivo.
Finalmente, el Estado manifestó que no cuenta con información cierta respecto a la
cantidad del explosivo que se encontraría en el territorio en cuestión, puesto que
solo hay un informe de la compañía CGC que daría cuenta del ingreso de los
explosivos a una base militar utilizada como centro de operaciones, pero que no
constaría el ingreso del mismo propiamente al territorio.
9.
Los representantes expresaron que el retiro de la pentolita es urgente y debe
realizarse lo más pronto posible, dado que el territorio que ocupa el Pueblo Indígena
Sarayaku constituye un legado de su supervivencia y existencia. En este sentido, los
representantes alegaron que las actividades de extracción que culminaron en la
destrucción de apenas 14 kilogramos de explosivo, de los más de 1400 kilogramos
que allí habría, han tenido consecuencias negativas para la comunidad en tanto
derivaron en graves impactos ambientales y, en consecuencia, culturales, que
parecen desproporcionados en relación con la cantidad de explosivos que el Estado
ha extraído hasta el momento. Al respecto, presentaron una evaluación del impacto
socio-cultural del retiro de los explosivos sobre la superficie. Por todo ello,
manifestaron su preocupación por el impacto que pueda tener la realización de las
siguientes fases. Sostuvieron que es responsabilidad técnica del Estado determinar
las áreas donde se encuentran asentados los explosivos y que se hace necesaria la
consulta con otros expertos para identificar la forma menos intrusiva y más
respetuosa del medio ambiente y de la cosmovisión del Pueblo de Sarayaku para
efectuar la extracción de los explosivos. Asimismo, expresaron que le corresponde al
Estado determinar la ubicación de los explosivos, puesto que a cinco años de
realizada una inspección en el terreno y determinada la peligrosidad de aquellos, el
Estado manifiesta que la información con que cuenta es dudosa.
10.
Anteriormente a la audiencia, la Comisión había valorado en varias ocasiones
los esfuerzos realizados por el Estado y los representantes para retirar el material
explosivo sembrado en el territorio de Sarayaku, pero expresó su inquietud por la
declaración del avance progresivo, por estimar que esto debió realizarse a la
brevedad posible, pues los explosivos representan un peligro potencial y un pasivo