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quien dirige la ejecución de las decisiones. Los ejecutores entienden bien sus
funciones, las ejercen con respeto y sin mayores problemas.
La irrupción a este sistema se da cuando los comisionados militares y los jefes de las
PAC llegaron a descartar toda esa estructura y a sustituirla por una radicalmente
militarista, vertical, arrogante y prepotente, a cuya cúspide se colocaron ellos
mismos. Esta estrategia tuvo como efecto la ruptura de los mecanismos
comunitarios, de la transmisión oral del conocimiento de la propia cultura, y la
vulneración de las normas y los valores mayas de respeto y de servicio a la
comunidad. Al seleccionar, perseguir, castigar y eliminar a los ancianos y a las
mujeres, transmisores orales de la cultura milenaria, la pérdida del conocimiento oral
configura un daño bastante cerca de irreparable.
Para terminar con la discriminación y racismo de los indígenas en Guatemala
recomienda, como aspectos importantes, la concientización de lo que pasó, que la
gente se de cuenta de las enormes proporciones que tuvieron los abusos realizados,
a través una difusión amplia, precisa y exacta y, a partir de allí, se tomen medidas a
todo nivel por parte de las autoridades gubernamentales, de la sociedad civil y sobre
todo de los pueblos indígenas, para que esto nunca se vuelva a producir.
Aunque el diseño y ejecución de un programa nacional de reparación y resarcimiento
por los daños causados a los sobrevivientes y a la comunidad de Plan de Sánchez,
sobre todo por los daños morales, le parece positivo e importante, el Estado debe
preocuparse en definir los elementos fundamentales de una política para superar los
fenómenos de racismo y discriminación racial.
e)
Peritaje de Nieves Gómez Dupuis, psicóloga
Para las víctimas la Masacre Plan de Sánchez fue un acontecimiento inesperado que
se convirtió en traumático. La captura de las personas, la extrema crueldad con la
que murieron, las violaciones sexuales y las torturas, la muerte de los niños, la
descomposición en la que se encontraban los cadáveres, la falta de rituales
funerarios, la destrucción de las casas y siembras, el robo de pertenencias, el
hostigamiento militar y la impunidad generó en los sobrevivientes terror extremo y
miedo a la denuncia, a reunirse, así como a expresar sus necesidades, su cultura y
espiritualidad.
Los sobrevivientes presentan sintomatología de estrés post traumático grave y
crónico, expresado en la reexperimentación de la visión y olor de cadáveres
quemados; en la hipervigilancia caracterizada por alteraciones del sueño,
sensaciones de alerta, accesos de cólera hacia la familia y miedo por ver el ejército;
en la evitación a través del uso de alcohol, la pérdida de interés por actividades que
anteriormente les gustaban y en algunos casos la búsqueda de la muerte. Muchos
padecen de enfermedades psicosomáticas y físicas, cuyo origen no ha sido posible
determinar por la mala o inexistente atención médica y psicológica. También
presentan el duelo alterado, susto, sentimientos de culpabilidad y llanto.
Estas condiciones han obstaculizado el crecimiento personal y deteriorado la calidad
de vida de los sobrevivientes, en su nivel individual, familiar, social y laboral.
Las relaciones de confianza que existían entre los habitantes de la comunidad
quedaron deterioradas. Los sobrevivientes fueron señalados como guerrilleros y
culpabilizados de la masacre. Además, se vieron obligados a convivir con los
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