celebraciones tradicionales de envergadura, como fueron antaño las ‘fiestas de la
266
algarroba’” . Además, las especies nativas son utilizadas por los pueblos originarios
de la zona para la elaboración de medicinas tradicionales.
261. Además, se ha visto afectado el acceso al agua267. En determinadas zonas, la
presión mayor de pastoreo produjo desertificación (formación de “peladares”)268.
Además el ganado consume el agua que también las comunidades requieren para su
subsistencia269, verificándose muchas veces situaciones en las que el agua es
contaminada por las heces de los animales. Aunado a ello, conforme indicó la perita
Naharro, “[a]nte la escasez de agua, las comunidades a veces ven vedado el acceso a
los reservorios de agua, ya que las familias criollas alambran alrededor, impidiendo el
uso a los indígenas”270.
262. Tala ilegal.- Otro aspecto señalado por los representantes es el de la tala ilegal.
De acuerdo a señalamientos de los representantes, el carácter “ilegal” de la actividad
de tala tiene sustento en distintas disposiciones que, a partir de 1991, restringieron la
explotación forestal (infra, párr. 269). Documentación estatal ha indicado como una de
las causas de la “degradación bio-socio-económica del D[e]p[artamen]to […]
Rivadavia” la “actividad forestal” que se “realiza sin la aplicación de mínimas normas
de racionalidad ni de precauciones que tiendan a asegurar el porvenir de las masas
boscosas, y menos aún de compatibilizar con los usos ganaderos y requerimientos de
la fauna. La [vasta] legislación ambiental vigente no tiene ningún efecto positivo, […]
la actividad forestal clandestina es casi una habitualidad”271.
263. Las comunidades indígenas señalaron que la degradación ambiental del
territorio comenzó en los albores del siglo XX, de modo simultáneo a la introducción de
animales por parte de los criollos colonizadores. Arguyeron que las actividades que
fueron desarrollándose trajeron como consecuencia inmediata la tala de los bosques
para su utilización en la industria maderera y de carbón y en los cerramientos y cercos
de las familias criollas.
264. La Comisión Interamericana expresó, a su vez, que las comunidades indígenas
peticionarias han denunciado en forma constante y consistente que en su territorio se
han realizado actividades de tala y extracción ilegal de madera y otros recursos
266
Cfr. “Etnobotánica wichí del bosque xerófito en el Chaco semiárido salteño”, de Suárez, María
Eugenia - 1a ed. - Don Torcuato: Autores de Argentina, 2014.
267
Los representantes han manifestado que “[s]egún señala el Estado Nacional, los colonos,
impulsados por las políticas estatales, se afincaron dentro de la matriz indígena a partir de 1902 con la
fundación de la Colonia Buenaventura, haciendo uso extensivo de la tierra y las fuentes de agua para la
subsistencia del ganado”.
268
En ese sentido, el constante pisoteo del ganado vacuno impide la renovación de flora (cfr.
Presentación realizada por Lhaka Honhat ante la Comisión en fecha 4 de enero 2007. Expediente de prueba,
anexo 6 al Informe de Fondo, fs. 47 a 101. De igual forma se ha pronunciado la perita Naharro).
269
Cfr. Pericia rendida por la señora Buliubasich.
270
En su escrito de amicus curiae, FARN indicó que “[l]a actividad antrópica en la zona [del caso] se
realiza sin ningún tipo de supervisión o previsión, siendo preocupante los impactos que genera en el río y en
su relación con la comunidad. Consideró que las “actividades de impacto en el río, […] podría[n] afectar [el]
derecho al agua”.
271
Cfr. Informe Comisión Asesora Honoraria. Expediente de prueba, anexo M.3 al escrito de solicitudes
y argumentos, fs. 35.152 a 35.377.
93
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