42
el Agente del Ministerio Público del Fuero Común en Arcelia, Guerrero142; ii) ante el Agente
del Ministerio Público del Fuero Federal en Coyuca de Catalán, Guerrero143; iii) declaración
preparatoria ante el Juez de Primera Instancia en Mina, Guerrero144; iv) la 1ª ampliación de
declaración preparatoria ante el Juez Quinto de Distrito145; v) la 2ª ampliación de
declaración preparatoria ante el Juez Quinto de Distrito146, y vi) las declaraciones ante la
Comisión y la Corte Interamericana. En dichas declaraciones los señores Cabrera y Montiel
142
Cfr. Declaraciones de los señores Cabrera y Montiel ante el Ministerio Público de Arcelia de 4 de mayo de
1999 (Averiguación Previa 33/CC/999) (expediente de anexos a la demanda, tomo XI, folios 4232 a 4236).
143
El 6 de mayo de 1999 en la declaración ante el Ministerio Público de Coyuca de Catalán el señor Cabrera
García declaró: “[q]ue cuando estuvo detenido en las [i]nstalaciones militares recibió un golpe en el abdomen, sin
saber qui[é]n [se] lo dio, pero [que] si se [le] pone una fotografía sí lo reconocería”. Por su parte, el señor Montiel
Flores señaló que: “cuando estuvo en el río no [recibió golpes o malos tratos], pero en las instalaciones de los
militares recibió un golpe en la boca del est[ó]mago y una bofetada del izquierdo”. Cfr. Declaraciones de los
señores Cabrera y Montiel de 6 de mayo de 1999, supra nota 132, folios 9781 y 9785.
144
El 7 de mayo de 1999 el señor Cabrera García declaró: “que cuando estuv[o] en el Cuarenta Batallón llegó
un amigo borracho de los [m]ilitares y luego le empezaron a dar golpes en su cuerpo lo que ocasionaba tumbarlo,
que lo tenían [h]incado[,] amarrado con las manos hacia atrás, así como también estaba amarrado de los pies,
agregando que en Pizotla le vendaron los ojos y escuchaba que le querían cortar sus testículos, y le abrían la boca
y le ponían la pistola”. Por su parte, el señor Montiel Flores indicó: “por la noche cuando lo tenían los [m]ilitares le
pisaron la cara y le pus[ieron] la boca del rifle en su frente, diciéndo[l]e un militar [‘]si algo me pasa buey, toda la
carga del rifle te la voy a meter a t[i’], que fu[e] amarrado un rato al igual que TEODORO[,]”. Asimismo, indicó
“que el día lunes por la noche, los [m]ilitares [les] dijeron que [se] acostara[n] con la cabeza donde el sol nace y
más tarde [los] despertaron y [les] dijeron que [se] acostara[n] por donde el sol muere y poco rato los volvieron a
levantar y [los] acostaron formando una cruz y ya después fueron por ellos y los llevaron al monte y vi[o] que se
encontraban otras personas armadas con la cara tapada […] dici[é]ndole [‘]que no se hiciera buey, que lo tenían
bien ubicado al igual que a su familia[’], y otro lo jaló de [los] testículos, diciendo que se los [i]ban [a] cortar si no
decía lo que sabía, y les dijo que [i]ba [a] decir lo que dijeran ellos a cambio de que no golpearan”. Cfr.
Declaraciones preparatorias de los señores Cabrera y Montiel ante el Juez de Primera Instancia Penal del Distrito
Judicial de Mina de 7 de mayo de 1999 (Expediente 03/999) (expediente de anexos a la contestación de la
demanda, tomo XXIII, folios 9836, 9837 y 9841).
145
El 13 de julio de 1999, en la ampliación a sus declaraciones preparatorias el señor Cabrera García
manifestó que: “en el Ministerio Público, [le] pusieron la pistola en la cabeza, [diciéndole] que si no firmaba [se la]
iban a volar […] y por eso firmó”. Por su parte, el señor Montiel Flores indicó: “que los militares, a [él le] p[usieron]
uno de los militares un rifle en la cabeza […] y también [un] pie [sobre ésta], y [le] dijo que si algo les pasaba [le]
iba a volar la cabeza a chingada[z]os”. Asimismo, “que el día lunes [3] de mayo [le llevaron] de comer y [se]
quis[o] lavar las manos y uno de los militares se enojó [y le] dijo que [les] iba a aplastar la cabeza con una piedra
y los [llevaron] al [Juzgado y al Ministerio Público]”. Además señaló que “en algunos momentos por medio de las
torturas, [le] hicieron firmar o aceptar que la pistola y marihuana [eran suyas]”, advirtiéndole “que si no lo
aceptaba tenían a [su] familia bien ubicada y, por temor a que golpearan a [su] familia […] tuv[o] que callar”. Cfr.
Ampliación de declaración preparatoria de los señores Cabrera y Montiel ante el Juez de Primera Instancia Penal del
Distrito Judicial de Mina de 13 de julio de 1999 (Causa Penal 61/99) (expediente de anexos a la contestación de la
demanda, tomo XXIII, folios 10037, 10039 y 10040).
146
El 23 de diciembre de 1999 el señor Cabrera García dejó constancia que: “al tiempo que lo anduvieron
jaloneando se enc[ontraba] enfermo, pues se le est[aban] secando sus testículos y orina[ba] sangre de los golpes
que le dieron”. Asimismo, enfatizó “que fueron “cuatro militares” los que “lo jaloneaban de sus testículos”. Además,
indicó que “los llevaron a la orilla del Río de Pizotla y ahí los tuvieron amarrados de pies y manos, que no les daban
de comer y que de ahí donde se encontraban tirados con los codos escarbaban y el agua que se juntaba ahí se la
tomaban, porque no les daban agua”. “[Y]a estando en el […] batallón siguieron golpeándolo y […] que el jueves
llegó un soldado en estado de ebriedad y los siguió golpeando y torturando […]”. El señor Montiel Flores dejó
constancia que cuando estaba detenido en el río Pizotla “uno [de los militares] le bajó el pantalón y le jaló los
testículos […] otro militar lo agarraba de la mandíbula y lo jalaba, otro militar se apoyaba en sus hombros y al
parecer le caía de rodillas en su estómago, que esto lo hacían los tres militares al mismo tiempo y [l]e decían que
dijera que […] pertenecía al E.P.R y que dijera porque si no decían que tenían a [su] familia bien ubicada […], que
lo mojaban para darle toques”. “[P]osteriormente [en el Cuarenta Batallón] lo[s] separaron y lo llevaron a un
cuarto y ahí lo querían obligar a que dijera que portaba armas y que pertenecía a un grupo guerrillero […]”. Por la
noche, “los sacaron y los subieron amarrados […] a un carro de los militares, […] poniéndole al declarante la boca
del rifle en la cabeza cerca de la nuca y el pie en la espalda, diciéndoles que los llevarían al pozo”. Cfr. Ampliación
de declaración de los señores Cabrera y Montiel de 23 de diciembre de 1999, supra nota 67, folios 10360 a 10362
y 10364 a 10366.
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