56
Los artículos 25 y 8 de la Convención concretan, con referencia a las actuaciones y
omisiones de los órganos judiciales internos, los alcances del mencionado principio
de generación de responsabilidad por los actos de todos los órganos del Estado.
221.
De lo expuesto se colige que Guatemala no puede excusarse de la
responsabilidad relacionada con los actos u omisiones de sus autoridades judiciales,
ya que tal actitud resultaría contraria a lo dispuesto por el artículo 1.1 en conexión
con los artículos 25 y 8 de la Convención.
222.
El esclarecimiento de si el Estado ha violado o no sus obligaciones
internacionales por virtud de las actuaciones de sus órganos judiciales, puede
conducir a que el Tribunal deba ocuparse de examinar los respectivos procesos
internos. Al respecto, la Corte Europea ha señalado que se deben considerar los
procedimientos como un todo, incluyendo las decisiones de los tribunales de
apelación, y que la función del tribunal internacional es determinar si la integralidad
de los procedimientos, así como la forma en que fue producida la prueba, fueron
justos39.
223.
Como lo ha señalado en otras ocasiones 40, la Corte tiene atribuciones, no
para investigar y sancionar la conducta individual de los agentes del Estado que
hubiesen participado en esas violaciones, sino para establecer la responsabilidad
internacional de los Estados con motivo de la violación de derechos humanos. A esta
Corte le compete determinar las violaciones de los derechos consagrados en la
Convención en perjuicio de Henry Giovanni Contreras, Julio Roberto Caal Sandoval,
Jovito Josué Juárez Cifuentes, Federico Clemente Figueroa Túnchez y Anstraum
Aman Villagrán Morales, o sus familiares.
224. Para tales efectos, dadas las especificidades del caso y la naturaleza de las
infracciones alegadas por la Comisión, la Corte debe efectuar un examen del
conjunto de las actuaciones judiciales internas para obtener una percepción integral
de tales actuaciones, y establecer si resulta o no evidente que dichas actuaciones
contravienen los estándares sobre deber de investigar y derecho a ser oído y a un
recurso efectivo que emergen de los artículos 1.1, 8 y 25 de la Convención.
225.
Precisado, así, el alcance de su competencia, debe la Corte señalar que, del
artículo 1.1, se desprende claramente la obligación estatal de investigar y sancionar
toda violación de los derechos reconocidos en la Convención como medio para
garantizar tales derechos, obligación que, en las circunstancias del presente caso, se
encuentra relacionada con los derechos a ser oído por los tribunales y a un recurso
rápido y efectivo, que consagran los artículos 8 y 25 de la Convención.
226. Esta Corte ha señalado con claridad que la obligación de investigar debe
cumplirse
39
Cfr. inter alia, Eur. Court H. R., Edward v. the United Kingdom judgment of 16 December 1992, Series A
no. 247-B, pp. 34-35, § 34 y Eur. Court H. R., Vidal v. Belgium judgment of 22 April 1992, Series A no.
235-B, pp. 32-33, § 33.
40
Cfr. Caso Castillo Petruzzi y otros, supra nota 13, párr. 90; Caso Paniagua Morales y otros, supra nota
13, párr. 71; Caso Suárez Rosero, supra nota 25, párr. 37 y Caso Velásquez Rodríguez, supra nota 12,
párr. 134;
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