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asunto, b) actividad procesal del interesado y c) conducta de las autoridades
judiciales 128.
144. En el Caso Suárez Rosero la Corte estimó que el transcurso de cuatro años y
dos meses entre la detención y la sentencia sobre la apelación final de la víctima
“excede en mucho el principio de plazo razonable consagrado en la Convención
Americana” 129.
145. La Corte considera que una demora prolongada puede llegar a constituir por
sí misma, en ciertos casos, una violación de las garantías judiciales. Corresponde al
Estado exponer y probar la razón por lo que se ha requerido más tiempo que el que
sería razonable en principio para dictar sentencia definitiva en un caso particular, de
conformidad con los criterios indicados (supra párr. 143).
146. Por otra parte, esta Corte ha establecido en la Opinión Consultiva OC-16/99
que “para que exista ‘debido proceso legal’ es preciso que un justiciable pueda hacer
valer sus derechos y defender sus intereses en forma efectiva y en condiciones de
igualdad procesal con otros justiciables” 130.
147. En este orden de consideraciones, la Corte ha dicho que para que en un
proceso existan verdaderas garantías judiciales, es preciso que en él se observen
todos los requisitos que “sirv[a]n para proteger, asegurar o hacer valer la titularidad o
el ejercicio de un derecho” 131, es decir, las “condiciones que deben cumplirse para
asegurar la adecuada defensa de aquéllos cuyos derechos u obligaciones están bajo
consideración judicial” 132.
128
Cfr. Corte I.D.H., Caso Suárez Rosero, supra nota 68, párr.72; Corte I.D.H., Caso Genie Lacayo.
Sentencia del 29 de enero de 1997. Serie C No. 30, párr. 77; Corte Europea de Derechos Humanos, Motta
v. Italy. Sentencia de 19 de febrero de 1991, Serie A No. 195-A, párr. 30; Corte Europea de Derechos
Humanos, Ruiz-Mateos v. Spain. Sentencia de 23 de junio de 1993, Serie A No. 262, párr. 30.
129
Corte I.D.H., Caso Suárez Rosero, supra nota 68, párr. 73.
130
Asimismo, en la referida Opinión Consultiva (OC-16/99) este Tribunal dispuso que
[p]ara alcanzar sus objetivos, el proceso debe reconocer y resolver los factores de
desigualdad real de quienes son llevados ante la justicia. Es así como se atiende el
principio de igualdad ante la ley y los tribunales y a la correlativa prohibición de
discriminación. La presencia de condiciones de desigualdad real obliga a adoptar medidas
de compensación que contribuyan a reducir o eliminar los obstáculos y deficiencias que
impidan o reduzcan la defensa eficaz de los propios intereses. Si no existieran esos
medios de compensación, ampliamente reconocidos en diversas vertientes del
procedimiento, difícilmente se podría decir que quienes se encuentran en condiciones de
desventaja disfrutan de un verdadero acceso a la justicia y se benefician de un debido
proceso legal en condiciones de igualdad con quienes no afrontan esas desventajas.
Corte I.D.H., El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las Garantías del
Debido Proceso Legal. Opinión Consultiva OC-16/99, de 1 de octubre de 1999. Serie A No. 16, párrs. 117
y 119.
131
Corte I.D.H., El Hábeas Corpus bajo suspensión de garantías (arts. 27.2, 25.1 y 7.6 Convención
Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-8/87 del 30 de enero de 1987. Serie A No.
8; párr.25.
132
Corte I.D.H., Garantías judiciales en Estados de Emergencia (arts. 27.2, 25 y 8 Convención
Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-9/87 del 6 de octubre de 1987. Serie A No.
9; párr. 28 y Corte I.D.H., El Derecho a la Información sobre la Asistencia Consular en el Marco de las
Garantías del Debido Proceso Legal. Opinión Consultiva OC-16/99, supra nota 130, párr. 118.
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