2
INTRODUCCIÓN DE LA CAUSA
1.
El 25 de junio de 2003 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Comisión” o “la Comisión Interamericana”) sometió ante la Corte una demanda
contra el Estado del Ecuador (en adelante “el Estado” o “el Ecuador”), la cual se originó en
la denuncia No. 12.124, recibida en la Secretaría de la Comisión el 16 de julio de 1998.
2.
La Comisión presentó la demanda con base en el artículo 61 de la Convención
Americana, con el fin de que la Corte decidiera si el Estado violó los artículos 5.1 y 5.2
(Derecho a la Integridad Personal), 7.1, 7.2, 7.3, 7.4, 7.5 y 7.6 (Derecho a la Libertad
Personal), 8.1, 8.2, 8.2.b, 8.2.d, 8.2.e, 8.2.g y 8.3 (Garantías Judiciales), 21.1 y 21.2
(Derecho a la Propiedad Privada) y 25 (Protección Judicial) de la Convención Americana,
todos ellos en conexión el artículo 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) de la misma,
en perjuicio del señor Daniel David Tibi (en adelante “Daniel Tibi”, “Tibi” o “la presunta
víctima”). Además, la Comisión señaló que el Estado no otorgó al señor Tibi la posibilidad
de interponer un recurso contra los malos tratos supuestamente recibidos durante su
detención ni contra su detención preventiva prolongada, la cual se alega violatoria de la
propia legislación interna, y que tampoco existía un recurso rápido y sencillo que se pudiera
interponer ante un tribunal competente para protegerse de las violaciones a sus derechos
fundamentales. Todo ello, según la Comisión, constituye una violación de las obligaciones
establecidas en el artículo 2 de la Convención Americana, las cuales imponen al Estado dar
efecto legal interno a los derechos garantizados en los artículos 5, 7, 8 y 25 de dicha
Convención.
3.
De acuerdo con los hechos alegados en la demanda, el señor Daniel Tibi era
comerciante de piedras preciosas. Fue arrestado el 27 de septiembre de 1995, mientras
conducía su automóvil por una calle de la Ciudad de Quito, Ecuador. Según la Comisión, el
señor Tibi fue detenido por oficiales de la policía de Quito sin orden judicial. Luego fue
llevado en avión a la ciudad de Guayaquil, aproximadamente a 600 kilómetros de Quito,
donde fue recluído en una cárcel y quedó detenido ilegalmente por veintiocho meses.
Agrega la Comisión que el señor Daniel Tibi afirmó que era inocente de los cargos que se le
imputaban y fue torturado en varias ocasiones, golpeado, quemado y “asfixiado” para
obligarlo a confesar su participación en un caso de narcotráfico. Además, la Comisión indicó
que cuando el señor Tibi fue arrestado se le incautaron bienes de su propiedad valorados en
un millón de francos franceses, los cuales no le fueron devueltos cuando fue liberado, el 21
de enero de 1998. La Comisión entiende que las circunstancias que rodearon el arresto y la
detención arbitraria del señor Tibi, en el marco de la Ley de Sustancias Estupefacientes y
Psicotrópicas ecuatoriana, revelan numerosas violaciones de las obligaciones que la
Convención Americana impone al Estado.
4.
Asimismo, la Comisión solicitó a la Corte que ordenara al Estado adoptar una
reparación efectiva en la que se incluya la indemnización por los daños moral y material
sufridos por el señor Tibi. Además, pidió que el Estado adopte las medidas legislativas o de
otra índole necesarias para garantizar el respeto a los derechos consagrados en la
Convención respecto de todas las personas bajo su jurisdicción, y para evitar, en el futuro,
violaciones similares a las cometidas en este caso. Finalmente, la Comisión requirió a la
Corte que ordenara al Estado pagar las costas y gastos razonables y justificados generados
en la tramitación del caso en la jurisdicción interna y ante el sistema interamericano.
II
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents