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lugares. Cuando la testigo volvió al hotel encontró que le habían dejado un pasaje y dinero
para que se regresara a su casa. No supo quién le dejó el pasaje y el dinero, pero lo tomó
porque no tenía más dinero para regresar a su casa.
La testigo regresó a Bucaramaga. Toda la familia los estaba esperando y al ver que no llegó
con su esposo y con su hermano a la familia le invadió la tristeza.
La testigo siguió denunciando, siguió luchando. Fue a la Procuraduría y a la SIJIN para que
detuvieran el carro si llegaban a verlo por las calles.
Además, fue al Batallón en
Bucaramaga, en donde encontró al teniente que había recibido su denuncia días atrás en el
Batallón Bárbula. Al reconocerlo lo abordó para preguntarle acerca de su denuncia y el
teniente le preguntó si era el caso de “esos guerrilleros que mataron”. Cuando el teniente
le dijo esto la testigo se asustó y le respondió que, si él sabía eso y la vio tan angustiada el
día que puso la denuncia, cómo no le dio una respuesta ese día en el Batallón Bárbula. La
testigo mencionó que su esposo y su hermano no eran guerrilleros.
En una ocasión la testigo recibió una llamada telefónica para decirle que se trasladara a
Cúcuta porque tal vez soltarían a su esposo. La testigo pensó que la llamada la habían
realizado las autoridades estatales. Cuando la testigo llegó a la terminal de Cúcuta, la cual
queda a seis horas de donde vive, estaban esperándola unos señores en un automóvil
negro. Ella se subió al automóvil y les preguntó por su esposo y por su hermano, pero ellos
le dijeron que lo que sucedió se trataba de un “ajuste de cuentas”. Le dijeron que
regresara a su casa y que su esposo llegaría en navidad. La testigo le contó a la familia y
se reunieron en navidad a esperar a su esposo y a su hermano. Fue terrible que no
aparecieran, fue una burla.
La testigo se enteró de lo que sucedió con su esposo y su hermano a través de los medios
de comunicación y piensa que los “paramilitares” que operan en esa región fueron los
responsables de la desaparición de su hermano y de su esposo. Aún cuando desde un
primer momento las autoridades dijeron que iban a mantener informada a la testigo de las
investigaciones realizadas sobre la desaparición de su esposo y su hermano, la testigo no ha
recibido llamadas de ninguna autoridad, no ha recibido respuesta alguna y mucho menos
una indemnización.
La testigo y su familia se han visto muy afectados por la “desaparición” de su esposo y su
hermano. Le deprime mucho no saber en dónde están sus restos. La testigo no volvió a
contraer matrimonio porque le da mucho miedo que pase algo y vuelva a quedar sola. Los
hijos de la testigo han crecido con la descompensación causada por la falta de su padre, por
lo que son unos muchachos inseguros, que temen que algo le pase a la testigo. La testigo
ha cumplido el papel de madre y padre a la vez, ha tenido que trabajar para mantener a sus
hijos.
La testigo tuvo mucho miedo de declarar ante la Corte porque en su tierra cuando las
personas hablan las “callan”, pero también mucho valor porque su deseo es que se haga
justicia.
c.
Declaración testimonial de Jorge Corzo Viviescas, padre de la
presunta víctima Reinaldo Corzo Vargas
En la época de los hechos Reinaldo tenía siete hermanos y trabajaba como comerciante
vendiendo mercancías, principalmente abarrotes y electrodomésticos que adquiría en la
ciudad de Cúcuta. La ruta que generalmente seguía era Cúcuta-Ocaña, Ocaña-San Alberto
y San Alberto-Barranca. Reinaldo ayudaba económicamente a su familia.