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parte y, en consecuencia, comprometer su responsabilidad según las reglas del
derecho internacional.
91.
Para establecer que se ha producido una violación de los derechos consagrados
en la Convención, no se requiere determinar, como ocurre en el derecho penal interno,
la culpabilidad de sus autores o su intencionalidad y tampoco es preciso identificar
individualmente a los agentes a los cuales se atribuye los hechos violatorios. Es
suficiente la demostración de que ha habido apoyo o tolerancia del poder público en la
infracción de los derechos reconocidos en la Convención.
Además, también se
compromete la responsabilidad internacional del Estado cuando éste no realice las
actividades necesarias, de acuerdo con su derecho interno, para identificar y, en su
caso, sancionar a los autores de las propias violaciones.
92.
Guatemala no contradijo que fueron agentes de la Guardia de Hacienda quienes
detuvieron a varias de las víctimas y posteriormente las pusieron a disposición de la
autoridad judicial.
Respecto de las víctimas privadas de libertad y cruelmente
asesinadas, el Estado sostuvo que dichos ilícitos se efectuaron por delincuentes
comunes y no por sus agentes, por lo que no sería responsable de ellos.
93.
No obstante esta última aseveración, este Tribunal considera que en todos los
casos aparece, del conjunto de pruebas estudiadas sobre el modus operandi en los
hechos, que las detenciones arbitrarias o secuestros de las víctimas y el asesinato de
varias de ellas, siguieron un patrón similar: fueron cometidos por personas armadas
que usaron vestimenta de tipo militar o policial y algunos vestían de civil; se utilizaron
vehículos (“paneles”) de color claro, con vidrios polarizados sin placas, o con placas
pertenecientes a particulares; los autores de estos hechos actuaron con entera libertad
e impunidad; no ocultaron sus rostros ni se comportaron con sigilo, sino que las
aprehensiones se hicieron a la luz del día, en la vía pública o a la vista de testigos y,
en algunos casos, se identificaron como agentes de la Guardia de Hacienda, lo cual
conduce a la convicción de que todos estos hechos fueron realizados por agentes del
Estado y éste no ha demostrado su afirmación en contrario.
94.
Por otra parte, ha quedado demostrado que, no obstante la investigación de la
Policía Nacional de Guatemala sobre los hechos, considerada exhaustiva por las partes
en el presente caso, el Organismo Judicial del Estado no actuó de manera diligente y
efectiva para enjuiciar y, en su caso, sancionar a los responsables de tales hechos.
95.
Por tanto, en el presente caso existen suficientes elementos de convicción para
concluir que los hechos señalados fueron realizados por personas que actuaban como
agentes del poder público y aún cuando esta Corte considera que las violaciones
denunciadas no son atribuibles a una política de Estado, ni que sus autoridades
superiores conocieran de las actuaciones de quienes las realizaron, tales circunstancias
son irrelevantes a los efectos de establecer la responsabilidad internacional de
Guatemala, como Estado parte en la Convención, ya que de acuerdo con la misma
estaba obligado a garantizar a las personas y, en este caso, a las víctimas, el pleno y
libre ejercicio de sus derechos humanos.
XI
VIOLACIÓN DEL ARTÍCULO 7
96.
La Comisión alegó que Guatemala violó el derecho a la libertad y seguridad
personales de los señores Ana Elizabeth Paniagua Morales, Julián Salomón Gómez
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