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"(...) La tensión del claro-oscuro, de los avances mezclados con retrocesos, es
propia de la condición humana, y constituye, en efecto, uno de los legados más preciosos
del pensamiento de los antiguos griegos (siempre tan contemporáneos) a la evolución del
pensamiento humano, que ha penetrado la conciencia humana a lo largo de los siglos. La
alegoría platónica de la caverna, por ejemplo, revela, con toda lucidez y su gran densidad
existencial, la precariedad de la condición humana, y, por consiguiente, la necesidad de la
trascendencia, más allá de la supuesta "realidad" cruda de los hechos. En el campo del
Derecho, bien más allá del positivismo jurídico, hay que tener presente la realidad de la
conciencia humana" (párr. 18).
23.
En el mismo Voto Razonado advertí, en cuanto a la proyección del sufrimiento de las
víctimas, que
"(...) el sufrimiento de los excluidos se proyecta ineluctablemente sobre todo el cuerpo
social. La suprema injusticia del estado de pobreza infligido a los desafortunados
contamina a todo el medio social, que, al valorizar la violencia y la agresividad, relega a
una posición secundaria las víctimas (...). El sufrimiento humano tiene una dimensión
tanto personal como social. Así, el daño causado a cada ser humano, por más humilde
que sea, afecta a la propia comunidad como un todo" (párr. 22).
24.
La violencia gratuita e innecesaria de órganos y agentes del poder estatal, sobre todo
contra los segmentos más vulnerables de la población, y la exclusión y punición, así como el
confinamiento, de los "indeseables" como "respuestas" estatales a un "problema social", ha
sido una constante en la historia del Estado moderno. No han ocurrido sólo en los países de
América Latina, sino también de Europa y de todo el mundo. Al examinarlos con detalles
históricos, en los países de Europa occidental, en el período de 1500 hasta 1800 (en obra
publicada originalmente en Francia en 1961), Michel Foucault se dejó llevar a comentar que
"civilization, in a general way, constitutes a milieu favourable to the development of madness",
siendo esta última (la locura) "la negación de la razón"9. El asesinato de niños en las calles del
mundo es, además de una grave violación de los derechos humanos, una manifestación de la
locura de los "civilizados", la más enfática y asustadora negación de la razón.
25.
Al respecto, el respetable jusfilósofo Karl Jaspers advertía, hace algunas décadas, que
la razón - que encuéntrase inseparable de la existencia humana - no se impone per se, sino
resulta de una decisión tomada por la persona humana en el ejercicio de su libertad. Como
reconocidamente nos encontramos a la merced de eventos que se producen "fuera de nuestro
control", resulta que "reason can stand firm only in the strength of reason itself"10. Pienso que
toda esta cuestión encuéntrase hasta cierto punto envuelta por el misterio de la propia
existencia humana.
26.
Entre los cuatro victimados, torturados y asesinados por sus verdugos en el presente
caso Servellón y Otros, uno de ellos, Diómedes, simplemente lloró. Lloró antes de recibir un
"aviso previo" de que sería torturado y muerto. Lloró ante su impotencia y la inevitabilidad de
su asesinato ante el monopolio del uso de la fuerza pública por el Estado. Nada le quedó sino
llorar, al despedirse de la vida, por decisión arbitraria y criminosa de sus verdugos. Y esto es
.
Michel Foucault, Madness and Civilization - A History of Insanity in the Age of Reason, N.Y.,
Vintage, [1986 - reed.], pp. 217 y 107, y cf. pp. 47-49, 221-222, 269 y 289.
9
.
y 84.
10
K. Jaspers, Reason and Anti-Reason in Our Time, Hamden/Conn., Archon Books, 1971, pp. 59, 50
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