19
aplicación de las obligaciones contenidas en dicho tratado45.
a.2
Control de convencionalidad
65.
Por otro lado, se ha acuñado en la jurisprudencia interamericana el concepto del “control
de convencionalidad”, concebido como una institución que se utiliza para aplicar el Derecho
Internacional, en este caso el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, y específicamente
la Convención Americana y sus fuentes, incluyendo la jurisprudencia de este Tribunal.
66.
Así, en varias sentencias la Corte ha establecido que es consciente de que las autoridades
internas están sujetas al imperio de la ley y, por ello, están obligadas a aplicar las disposiciones
vigentes en el ordenamiento jurídico46. Pero cuando un Estado es Parte en un tratado
internacional como la Convención Americana, todos sus órganos, incluidos sus jueces y demás
órganos vinculados a la administración de justicia en todos los niveles, también están sometidos
al tratado, lo cual les obliga a velar para que los efectos de las disposiciones de la Convención no
se vean mermados por la aplicación de normas contrarias a su objeto y fin, de modo que
decisiones judiciales o administrativas no hagan ilusorio el cumplimiento total o parcial de las
obligaciones internacionales. Es decir, todas la autoridades estatales, están en la obligación de
ejercer ex officio un “control de convencionalidad” entre las normas internas y la Convención
Americana, en el marco de sus respectivas competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. En esta tarea, deben tener en cuenta no solamente el tratado, sino también la
interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la
Convención Americana47.
67.
De tal manera, es posible observar dos manifestaciones distintas de esa obligación de los
Estados de ejercer el control de convencionalidad, dependiendo de si la Sentencia ha sido dictada
en un caso en el cual el Estado ha sido parte o no. Lo anterior debido a que a que la norma
convencional interpretada y aplicada adquiere distinta vinculación dependiendo si el Estado fue
parte material o no en el proceso internacional.
68.
En relación con la primera manifestación, cuando existe una sentencia internacional
dictada con carácter de cosa juzgada respecto de un Estado que ha sido parte en el caso
sometido a la jurisdicción de la Corte Interamericana, todos sus órganos, incluidos sus jueces y
órganos vinculados a la administración de justicia, también están sometidos al tratado y a la
sentencia de este Tribunal, lo cual les obliga a velar para que los efectos de las disposiciones de
la Convención y, consecuentemente, las decisiones de la Corte Interamericana, no se vean
mermados por la aplicación de normas contrarias a su objeto y fin o por decisiones judiciales o
administrativas que hagan ilusorio el cumplimiento total o parcial de la sentencia. Es decir, en
este supuesto, se está en presencia de cosa juzgada internacional, en razón de lo cual el Estado
está obligado a cumplir y aplicar la sentencia. En esta situación se encuentra el Estado de
Uruguay respecto de la Sentencia dictada en el caso Gelman. Por ello, precisamente porque el
control de convencionalidad es una institución que sirve como instrumento para aplicar el
45
Cfr. Responsabilidad internacional por expedición y aplicación de leyes violatorias de la Convención (arts. 1 y 2
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-14/94 de 9 de diciembre de 1994. Serie A
No. 14, párr. 35; Caso La Cantuta Vs. Perú. Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos de 20 de noviembre de 2009, considerando 5, y Caso Cantoral Benavides Vs. Perú.
Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 20 de
noviembre de 2009, considerando 5. Véase asimismo: Observación General No. 31, Comentarios generales adoptados por
el Comité de los Derechos Humanos, La índole de la obligación jurídica general impuesta, 80º período de sesiones, U.N.
Doc. HRI/GEN/1/Rev.7 at 225 (2004).
46
Cfr. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile, párr. 124; Caso Gomes Lund y otros (Guerrilha do Araguaia) Vs.
Brasil, párr. 176, y Caso Furlan y familiares Vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párr. 302.
47
Cfr. Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile, párr. 124; Caso Gomes Lund y otros (Guerrilha do Araguaia) Vs.
Brasil, párr. 176, y Caso Cabrera García y Montiel Flores Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de noviembre de 2010. Serie C No. 220, párr. 225. Véase asimismo Caso Gelman Vs. Uruguay, párr. 193,
y Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, párr. 303.