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f) la Dirección Seccional de Fiscalías de Quibdó señaló que las veintiocho
investigaciones involucran a víctimas que pertenecen a las comunidades del
Jiguamiandó y del Curbaradó;
g) se abrió la investigación sobre el homicidio de Cristóbal Romaña y el Fiscal que
conoce la causa ha ordenado la práctica de varias pruebas, entre las cuales se
encuentran diligencias de declaración juramentada; exhumación de cadáver; estudio
de genética a los restos óseos, el cual resultó positivo en ADN. La investigación se
encuentra en etapa preliminar;
h) la investigación respecto de la muerte de Carlos Salinas Becerra se encuentra en
etapa previa;
i) a raíz de la desaparición del señor Orlando Valencia, la Defensoría Seccional de
Urabá se trasladó al lugar de los hechos, el Ministerio del Interior y de Justicia
conformó de forma inmediata una comisión de verificación y acompañamiento que se
trasladó a la zona de Belén de Bajirá, Jiguamiandó y Curbaradó. Se conformó
además una comisión para la investigación del caso. En el momento de emisión del
informe se encontraban pendientes los resultados del estudio de pulpejos, carta
dental y práctica de ADN en uno de los huesos del cadáver para su identificación, y
j) la Procuraduría General de la Nación informó que existen once investigaciones
disciplinarias relacionadas con hechos en los que han sido víctimas los miembros de
las Comunidades del Jiguaminadó y del Curbaradó.
20.
El escrito de los representantes recibido el 4 de febrero de 2006 en el cual
indicaron, inter alia, que:
a) el 24 de enero de 2006 el señor Alfonso Ibáñez, beneficiario de las presentes
medidas y habitante de la zona humanitaria de Nueva Esperanza fue supuestamente
asesinado por integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC). Los representantes indicaron que el señor Ibáñez “testimonió a instituciones
estatales […] la apropiación ilegal de su propiedad, el desarrollo de la siembra de
palma [africana] dentro del Territorio Colectivo y [la] interacción [de la cuestión de la
siembra] con la estrategia paramilitar”;
b) grupos paramilitares continúan operando en la región, con la tolerancia de las
autoridades locales militares y policiales, principalmente en los sembrados de palma
africana y en las entradas de las Comunidades protegidas que viven en los poblados
de Belén de Bajirá, Pavarandó y Barranquillita. Tal situación de violencia ha llevado a
que las Comunidades se encuentren en una situación de aislamiento, lo que
imposibilita su libre acceso a los centros de salud, educación y mercadeo;
c) las Comunidades se niegan a aceptar que la atención humanitaria a ser prestada
por el Estado sea acompañada de la militarización de su propiedad privada y lugar
humanitario. Las fuerzas militares deben hacer presencia en el territorio colectivo;
sin embargo, deben respetar los lugares privados de los miembros de la Comunidad,
tales como los de siembra de trigo y las zonas de reserva de la biodiversidad;
d) se desconoce cuáles son las 300 familias que han regresado al Curbaradó y a
quienes se ha hecho entrega de alimentos para su regreso. Las Comunidades
afrodescendientes del Jiguamiandó y Curbaradó que habitan en las zonas
humanitarias no han sido beneficiarias de las acciones realizadas por el Estado.
Hasta la fecha Colombia no ha prestado atención humanitaria integral de manera
coordinada con las Comunidades, que cubra los aspectos de alimentación, techo,
salud y educación;
e) el Estado ocupó militarmente la propiedad privada de la zona humanitaria, y el 9
de diciembre de 2005 realizó una Jornada Interinstitucional de atención humanitaria
con la participación de los miembros de la Brigada XVII del Ejército, hecho que fue
interpretado por las Comunidades como “un acto de violación de los espacios
humanitarios y causal de riesgo para las mismas, ya que dicha jornada no [había
sido] concertada con las Comunidades”;
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