15 un moretón en la nuca”; es decir, Gerardo había sido torturado y había muerto como consecuencia de un “tiro en el pecho”. El 3 de enero de 1990 un capitán de las fuerzas armadas se dirigió a la casa de la familia de Gerardo y les explicó que la noche de su muerte Gerardo había sido llevado a la enfermería porque se encontraba sangrando por la nariz. Seguidamente, al salir de la enfermería, a Gerardo se le clavó una espina en el pie y salió corriendo, pasó bajo la alambrada del cuartel. Al ver que Gerardo no se detenía, al cabo segundo López Insfrán “se le escapó un tiro de fusil”. La familia quería conocer la verdad de lo acontecido, por lo que presentaron una denuncia. A los padres de Gerardo nunca se les solicitó una declaración ante la justicia. La familia considera que el trámite para conseguir justicia en Paraguay ha demorado mucho. Para el señor Pedro Vargas, padre de Gerardo, la muerte de su hijo ha sido como si le hubieran “quitado el brazo derecho”. “El sufrimiento que llev[a] dentro de [su] corazón es para [él] un castigo que nunca se va a apagar. El día que muer[a tiene] la esperanza, como dice la Biblia, de encontrar a [su] hijo, pero el dolor a [él] no se [le] termina”, ya que no podrá volver a mirar en el rostro a su hijo. La madre de Gerardo se vio muy afectada por la muerte de éste. Cuando escuchó la noticia, salió a la calle gritando y llorando, y cuando abrió el cajón se desmayó. Para ella Gerardo representaba su vida y siente que nada en el mundo podría hacer que ella lo recupere. La señora Areco considera que Gerardo “era un soldado y no se merecía que el Estado lo La muerte de Gerardo ha causado que la madre se enferme y tenga tratara así.” dificultades para dormir. Quiere conocer lo que verdaderamente sucedió, “cuál fue su falla, […] si [Gerardo] les faltó el respeto, si se enfrentó a [los militares]”. Maria Magdalena Vargas Areco era la hermana menor de Gerardo y tenía 13 años cuando su hermano murió. Sufrió enormemente cuando abrió el cajón y vio que la cara de su hermano “estaba un desastre”. Extraña mucho a su hermano, ya que considera que éste era “una parte” de ella. Patricio Vargas Areco era el hermano mayor de Gerardo y tenía 26 años cuando su hermano falleció. Siente un gran vacío y dolor por la falta de Gerardo en sus vidas. Para él fue aterrorizante ver el cuerpo de su hermano en el cajón. Quiere que el Estado ofrezca una aclaración de lo que sucedió a su hermano. Doralicia Vargas Areco era la hermana mayor de Gerardo y tenía 17 años cuando él murió. Continúa teniendo muy presentes los recuerdos de su hermano y guarda todas sus fotos para poder verlo. Ha sufrido mucho por la muerte de su hermano, quien le hace mucha falta. Lo que más le duele es ver el sufrimiento de sus papás, en especial ver a su madre enferma. Sebastián Vargas Areco, hermano de Gerardo, siente aún mucho dolor por la muerte de su hermano, quien era muy cariñoso con todos. Jorge Ramón Vargas Areco era hermano menor de Gerardo y tenía 8 años al momento de su muerte. Jorge Ramón no recuerda bien la muerte de su hermano, pero le causa mucho dolor y tristeza, en especial al ver la afectación que ha sufrido su mamá. Solicitó que se aclare lo que verdaderamente ocurrió a Gerardo.

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