sufrió perforación del hígado, sangrado profuso, destrucción de un testículo, rotura de varias
costillas y múltiples golpes en el abdomen y las piernas.
Amenazas, actos de hostigamiento
consecuente exilio forzado
e
intimidación,
intento
de
secuestro
y
14. Señalan que las amenazas y actos de hostigamiento e intimidación se habrían iniciado un
par de semanas después de los ataques contra el señor Vélez Restrepo sucedidos en agosto de
1996 en Caquetá. Alegan que recibieron una serie de llamadas telefónicas con amenazas de
muerte tanto en contra del periodista como de su familia. Indican que en algunas ocasiones
sujetos desconocidos tocaron la puerta de la casa de la familia Vélez, cuando el señor Luis
Gonzalo Vélez Restrepo no se encontraba, haciéndose pasar por funcionarios de la
Procuraduría y tratando de obtener información sobre los horarios del periodista.
15. Afirman que debido a una declaración que rindió el señor Vélez Restrepo ante la justicia
militar a fines de septiembre de 1996 en relación a los ataques contra su persona y un grupo
de campesinos sucedidos en Caquetá, las amenazas se intensificaron drásticamente (ver infra
párrs. 26-29). Mencionan como algunas de las amenazas contra el señor Vélez Restrepo las
siguientes: “va a morir hijo de puta”, “[…] usted tiene el poder de la información, pero
nosotros tenemos el poder de las armas. Va a morir perro”. Asimismo, detallan que en contra
de su esposa y familia le profirieron las siguientes amenazas, entre otras: “es muy bonita, la
voy a dejar viuda”, “voy a quitarle a ese par de bastardos”, refiriéndose a los hijos.
16. Alegan que a raíz de estas amenazas y actos de hostigamiento el señor Vélez se dirigió a la
Procuraduría General y luego a la Fiscalía General, pero ninguna de las dos instancias iniciaron
las investigaciones pertinentes. Debido a ello tuvo que cambiar su lugar de residencia. Afirman
que las amenazas cesaron temporalmente luego de que el señor Vélez Restrepo informara a
dos funcionarios influyentes del Gobierno sobre el acoso.
17. Señalan que a pesar del cese temporal, las amenazas de muerte se reanudaron e
intensificaron luego de que el señor Vélez Restrepo prestara testimonio en julio de 1997 ante
la Procuraduría General de la Nación por los hechos acaecidos durante la protesta en Caquetá
y por las amenazas sufridas por el señor Vélez Restrepo y su familia. Indican que a través de
estas amenazas de muerte se buscó persuadirlo a fin de que ya no prestara testimonio contra
el ejército. Sostienen que debido a estos hechos, el señor Vélez Restrepo reportó las nuevas
amenazas ante la Fiscalía General, la cual le indicó que sus informes formarían parte de una
investigación mayor que se seguía contra ciertos oficiales militares y que no se tomaría una
medida contra ellos en el corto plazo, si es que se tomaba alguna.
18. Alegan que además de las llamadas telefónicas y visitas amenazantes a su hogar, su hijo
Mateo fue fotografiado en la escuela por un hombre desconocido a bordo de una motocicleta.
Indican que el señor Vélez Restrepo retiró a su hijo de la escuela y la familia prácticamente
vivía escondida. Señalan que el señor Vélez Restrepo reconoció a personal militar entre sus
acosadores, en distintas oportunidades.
19. Indican que debido a todos los hechos previamente citados, insistieron en solicitar
protección del Estado, quien a través de la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos
los inscribió en el Programa de Protección a Testigos y Personas Amenazadas en casos de
violación de los Derechos Humanos del Ministerio del Interior, reubicó al peticionario y a su
familia, le proporcionó protección policial y un chaleco antibalas. Sin embargo, alegan que
dichas autoridades no pusieron en conocimiento de las autoridades judiciales competentes las
amenazas o actos de hostigamiento e intimidación sufridos por los peticionarios.
20. Indican que las amenazas de muerte y el acoso que sufrió su familia culminó con una
“tentativa de desaparición forzada” el 6 de octubre de 1997, mientras el señor Vélez Restrepo
caminaba a su trabajo. Señalan que un taxi se detuvo y un hombre armado con una pistola
obligó al señor Vélez Restrepo a entrar a un vehículo pero que afortunadamente logró liberarse
de sus atacantes. El señor Vélez Restrepo señala que reconoció personal militar entre ellos.
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