A principios de mayo de 1982 cuando ya ella estaba en México, se enteró que
Marco Antonio había sido secuestrado. La noticia fue como un “tiro de
gracia”. En ese momento se encontraba con un deterioro psicológico grave,
tenía un grado de irracionalidad muy alto, estaba completamente
aterrorizada, por lo que la desaparición de su hermano significó para ella un
dolor indescriptible, la enorme culpa se mezcló con el terror.
El impacto de la desaparición de su hermano le produjo por muchos años un
sentimiento de culpa muy destructivo. Cuando llegó a México buscó ayuda. A
finales del año 1983 y a principios del año 1984 la atendió un psicólogo que la
veía casi a diario y quien no le cobraba por la atención que recibía. Cuando
llegó a Costa Rica hizo algunos intentos para obtener ayuda psicológica, en
ese momento su deterioro emocional -el terror y la culpa- la llevaron a tener
comportamientos autodestructivos.
En medio de esa situación llegó al
consultorio de la señora María de los Ángeles Coto, su psicóloga, y durante 9
años ha recibido terapia para reestructurarse en todos los sentidos, volverse
a integrar, a tener una identidad y una decisión de vivir. Al principio asistía a
la terapia dos o tres veces por semana, después una vez por semana, y una
vez cada diez días en los últimos años.
Está consciente de que ninguna reparación es total y verdadera porque al
arrebatarle la vida a su hermano se la arrebataron a su familia, pero
considera que para mitigar en alguna medida lo ocurrido es necesario que el
Estado revele a su familia lo que pasó, dónde está su hermano, y así poder
cerrar el duelo, y al menos sentir que los restos de su hermano van a
descansar. Además, pide justicia para que los responsables reciban un
castigo, que la sociedad rinda un tributo a las víctimas de tanto dolor, a
través de gestos que guarden su memoria como el de la creación de una sala
dedicada a los niños desaparecidos, de un monumento a la vida, no a la
muerte ni a la desaparición de su hermano, y crear la posibilidad de que en
Guatemala se sepa sobre los derechos humanos.
e)
Testigo Axel Mejía Paíz, sociólogo.
Reside en Guatemala. Trabaja en la Asociación Casa Alianza desde hace
quince años, donde es Coordinador del Programa de Niñez Desaparecida y
debido a ello se encuentra vinculado con la Comisión Nacional de Búsqueda
de la Niñez Desaparecida (CNBND) conformada desde el 21 de junio de 2001.
La Comisión Nacional de Búsqueda de la Niñez Desaparecida lleva a cabo
acciones de documentación, búsqueda y reencuentro de niños que durante el
conflicto armado fueron desaparecidos, mediante cinco áreas de trabajo:
investigación, acompañamiento psicosocial, área jurídica, área de incidencia y
área de comunicación social.
Considera que los familiares son los principales protagonistas de los procesos.
A través de encuentros se han hecho petitorios al Estado para que permita el
acceso a la información de todos aquellos archivos de niños que fueron
albergados en orfanatos o instituciones que funcionaron durante el conflicto
armado, así como de los archivos que el ejército pudiera tener de los niños
que fueron capturados y llevados a instituciones militares. Sin embargo, no
han obtenido respuesta positiva. Dado que el 90% de las desapariciones de
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