interrogada todo el día hasta la tarde. Luego la trasladaron vendada y
esposada en un vehículo hacia lo que después ella identificó como la base
militar Manuel Lisandro Barillas en Quetzaltenango.
Durante el tiempo que permaneció detenida en la base militar, desde el 27 de
septiembre hasta el 5 de octubre de 1981, nunca fue llevada ante un juez.
Cuando fue trasladada a la base, la llevaron a una especie de “barraca” donde
dormía personal del ejército que no estaba uniformado, por lo que dedujo que
era personal de inteligencia. Dentro de la base militar su detención fue
clandestina.
Los primeros dos días de su detención fue interrogada durante todo el día por
dos hombres que trataban de establecer quién era ella, qué era lo que sabía y
qué hacía dentro de la organización. En esos dos días no hubo violencia
física, pero el segundo día por la noche al negarse a dar la información que
los hombres le pedían y que ella desconocía, ellos se enojaron mucho y la
trasladaron vendada y esposada hacia una parte del edificio de la base
militar. Ahí la llevaron a una habitación, la acostaron y la esposaron a los
barrotes de la cama. Más tarde en la madrugada y reiteradamente después,
durante todos los días posteriores a esa noche, llegaron varios hombres a la
habitación, la torturaron y en algún momento entraron varios soldados a la
habitación y la violaron.
Al quinto día de la captura, dos personas hablaron con ella y le preguntaron si
estaba dispuesta a dar declaraciones públicas y hacer un llamado a los
jóvenes y a los padres de familia para que sus hijos no pertenecieran a la
guerrilla. La testigo les dijo que sí. Dichas personas le aclararon que, a
cambio de eso, ella debía decir absolutamente todo aquello que conociera,
casas, imprentas, personas, etc. El séptimo día la sacaron de la habitación, le
pidieron que se bañara, se puso la ropa que le dieron y la subieron a un jeep
del ejército con 4 o 5 hombres vestidos de civil pero armados. Hicieron un
recorrido por la ciudad de Quetzaltenango para que ella identificara a
cualquiera que conociera o los llevara a ver alguna casa, etc. En el recorrido
pudo ver a dos personas que en ese momento eran militantes del partido.
Cuando regresaron por la noche, los hombres decían que la enviarían a
Ciudad de Guatemala para que la hicieran hablar y sintió temor de que la
mataran. En las noches del séptimo y octavo día los hombres no llegaron.
Para entonces, ella se encontraba en una situación de deterioro psicológico
muy fuerte, se sentía muy débil, durante todo ese tiempo no había comido ni
bebido agua, le dolía el estómago. Comenzó a llamar a los soldados, porque
quería saber lo que pretendían hacerle. En medio de la desesperación logró
soltarse de los grilletes, se dio cuenta que la ventana estaba abierta, saltó al
pasillo, caminó por él, llegó a un auditorio en el cual habían unos sujetos que
no le dijeron nada, y entonces se dio cuenta de que no sabían lo que estaba
pasando, siguió caminando y cuando llegó al patio se dirigió hacia el puesto
de control. El vigilante le preguntó qué estaba haciendo adentro y con quién
estaba, ella le contesto con el “cancha pelón” que estaba ahí adentro. Ella
supone que el vigilante pensó que era alguna prostituta. Cuando salió tomó
un taxi y se dirigió a la casa de unos de sus amigos militantes, para que la
escondieran y protegieran. Después viajó hacia la costa sur de Guatemala.
El 16 de enero de 1982 logró salir del país hacia México con el apoyo de gente
del partido.
15
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents