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disciplinaria en contra de las víctimas- fueron utilizados como mecanismos para
cumplir con finalidades no declaradas.” En este sentido, la Comisión indicó que “se
utilizó el procedimiento disciplinario para destituir a jueces que conformaban la
mayoría de la Corte Primera […] que habían tomado decisiones contrarias al
gobierno”. Alegó entonces que un “conjunto de indicios permite inferir que existió
una relación de causalidad entre las declaraciones del Presidente de la República y
altos funcionarios del Estado por los fallos contrarios a intereses del gobierno y la
investigación disciplinaria que fue impulsada y que devino en la destitución de las
víctimas”.
110. El representante sostuvo que “[c]omo el Gobierno no podía controlar el
contenido de las decisiones de la Corte Primera, decidió buscar la forma de
destituirlos. La remoción de las víctimas […] fue utilizada como una herramienta
política para interferir ilegítimamente en el ejercicio independiente de la función de
los jueces de la Corte Primera”, pues la CFRSJ se limitó a “ejecutar una orden
impartida, expresa o tácitamente, por el Presidente de la República”.
111. El Estado señaló que la prueba aportada por los demandantes es insuficiente
“a los efectos de comprobar de manera plena el acaecimiento de un abuso de poder
ejercido sobre [el P]oder [J]udicial, para que destituyera a las presuntas víctimas”.
112. Son once las sentencias de la Corte Primera que, según la Comisión y el
representante, constituirían la verdadera razón por la que fueron destituidos sus
integrantes. Diez de estas sentencias fueron emitidas entre agosto de 2002 y agosto
de 2003. En ellas la Corte Primera, admitió un amparo en contra de una base aérea
militar que impedía el despegue de un helicóptero en el marco de amplias marchas y
concentraciones en la ciudad de Caracas120; suspendió el sometimiento de generales
del Ejército a consejos de investigación121; declaró inconstitucional el desalojo de una
vivienda de un General ordenado por un Comandante General del Ejército122; admitió
a tramitación un amparo por el que se buscaba la desmilitarización de un Estado en
el que se desplegaban efectivos del Ejército y de la Guardia Nacional123; obligó a que
se autorizara la entrada del Alcalde de Caracas a las dependencias de la Policía
Metropolitana, cuyo control había sido tomado por efectivos militares124; ordenó
suspender las requisiciones de productos de propiedad de empresas privadas
llevadas a cabo por la Guardia Nacional y otros organismos administrativos125;
dispuso que se transfirieran los recursos del situado constitucional que se adeudaban
al Estado Carabobo126; y declaró sin efecto los actos administrativos que establecían
120
Cfr. sentencia No. 2326 de la Corte Primera de 20 de agosto de 2002 (expediente de prueba,
Tomo III, Anexo B.1.a, folios 771 a 799).
121
Cfr. sentencia No. 3034 de la Corte Primera de 31 de octubre de 2002 (expediente de prueba,
Tomo III, Anexo B.1.b, folios 801 a 813), y sentencia No. 3043 de la Corte Primera de 6 de noviembre de
2002 (expediente de prueba, Tomo III, Anexo B.1.c, folios 815 a 829).
122
Cfr. sentencia No. 3116 de la Corte Primera de 11 de noviembre de 2002 (expediente de prueba,
Tomo III, Anexo B.1.d, folios 831 a 852).
123
Cfr. sentencia No. 3278 de la Corte Primera de 25 de noviembre de 2002 (expediente de prueba,
Tomo III, Anexo B.1.e, folios 854 a 861).
124
Cfr. sentencia No. 01 de la Corte Primera 7 de enero de 2003 (expediente de prueba, Tomo III,
Anexo B.1.f, folios 863 a 877).
125
Cfr. sentencia No. 75 de la Corte Primera de 22 de enero de 2003 (expediente de prueba, Tomo
III, Anexo B.1.g, folios 880 a 905), y sentencia No. 155 de la Corte Primera de 24 de enero de 2003
(expediente de prueba, Tomo III, Anexo B.1.h, folios 908 a 923).
126
Cfr. sentencia No. 552 de la Corte Primera de 26 de febrero de 2003 (expediente de prueba,
Tomo III, Anexo B.1.i, folios 926 a 938).